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El ruido es uno de los elementos que más perturban nuestra vida cotidiana. Aunque en nuestro país tradicionalmente no se haya prestado demasiada atención a este aspecto, los usuarios son cada vez más susceptibles a la incidencia del ruido en su entorno. Por eso, el correcto tratamiento acústico de todo tipo de espacios ha ido cobrando relevancia en los últimos años. “Disponer de un buen confort acústico hoy en día es algo básico y primordial, sobre todo cuando hablamos de viviendas. Que un porcentaje importante de la población no pueda disfrutar de un descanso, tan merecido como necesario, es un problema que tiene más implicaciones de las que a priori pueda parecer, y es un mensaje que queremos transmitir a toda la sociedad”, explica Felipe Merino, Gerente de la Asociación Española para la Calidad Acústica (AECOR). Por eso, José Ángel Gamallo, Jefe del Área de Aislamiento Acústico de Danosa, afirma que “no escuchar ruidos procedentes de la calle o de nuestros vecinos nos proporciona intimidad. Por tanto, es bueno tener un aislamiento acústico acorde a la actividad que se realice. Por otro lado, evitar la reverberación o el eco, acondicionando correctamente un recinto, nos proporciona confort”.
Ahondando en ello, Jordi Bolea, responsable de Relaciones Institucionales, Salud, Seguridad y Medio Ambiente de Rockwool Peninsular, destaca que “los edificios deben contar con un adecuado nivel de aislamiento acústico para evitar que las actividades que se realizan fuera de éste no afecten a sus moradores. Del mismo modo, las viviendas deben tener un adecuado nivel de aislamiento acústico para evitar molestias entre vecinos y permitir que cada uno disfrute de su intimidad sin agresiones acústicas externas. De no ser así, el ruido provoca patologías diversas en el ser humano que afectan de modo importante en su bienestar, como estrés, dolores de cabeza, incremento de la tensión, imposibilidad de conciliar el sueño, etc.”. En la misma línea, Penélope González, responsable del Departamento Técnico de Ursa Ibérica Aislantes, señala que “el acondicionamiento acústico es uno de los factores más importantes a la hora de conseguir el confort en el interior de los edificios, ya sean residenciales o de uso terciario. Uno de los grandes problemas de las viviendas, oficinas etc., es la transmisión de ruido a través de ellas, ruido procedente del exterior, de otros vecinos o de instalaciones. Y en el interior de determinados locales, un exceso de reverberación hace imposible tener el confort necesario. Además, está demostrado que la contaminación acústica puede causar diferentes enfermedades, como trastornos del sueño, estrés, irritabilidad, alteraciones del ritmo cardiaco y respiratorio… Al realizar un acondicionamiento acústico, que variará dependiendo de las necesidades delárea a acondicionar, aseguramos un ambiente silencioso y relajado, beneficiosos para nuestra salud en clave de descanso, relajación y calidad de vida personal”. Y Mónica Herranz, Secretaria General de la Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes (AFELMA) explica que “el ruido es un agente contaminante de primer orden en las sociedades modernas. Atenta contra la intimidad y contra la salud, provocando trastornos físicos y psicológicos: estrés, alteraciones del ritmo cardíaco, lesiones auditivas, irritabilidad, pérdida de concentración, etc. Todos estos efectos se traducen en costes sociales y para la Seguridad Social y, aunque en España no conocemos su impacto en las cuentas públicas, nos podemos hacer una idea de lo que representa a través de los estudios franceses de la mitad de la década de los 90.

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