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En cuatro mil años de profesión se han enunciado cientos de defi niciones de arquitectura. ¿Qué es la arquitectura para Alfonso Casares?

Para el hombre de hace cuatro mil años y, ante la extrañeza de vivir, tenía la necesidad fundamental de acogerse en sus espacios. Supongo que era una manera de entender y entenderse. Hoy, de muy distinta manera, esa necesidad de acogerse y, para, entender pervive en todos nosotros y es de este acogerse de lo que creo trata esta profesión, la arquitectura. Como trata la Medicina la salud y la enfermedad.

Según destaca el arquitecto Kenneth Frampton, la arquitectura actual es “pronunciarse sobre lo que pasa”. ¿Es de la misma opinión?

Entiendo que una buena arquitectura no solo no es indiferente a lo que contiene o a lo que sucede sino que saca de ello sus propias respuestas y, si es esto lo que Kenneth Frampton quiere decir, estaría de acuerdo con él. Si signifi ca que la arquitectura denota y saca de ese contexto sus propias actitudes e ideas que permitan entenderlo mejor o avanzar en ese entendimiento, también lo suscribo. Todo arte, todo buen arte es docente. Ayuda a ver y entender lo que no se veía o entendía. Sin embargo, no acabo de entender la utilización de la palabra pronunciarse, con su sentido de trasladar una opinión o actitud en un debate, en esta frase. Creo que pronunciarse no entraña necesariamente una buena arquitectura, mientras que una buena arquitectura entraña siempre un buen pronunciamiento.

¿Cómo valora el momento actual de la arquitectura en España? ¿Qué errores cree que se han cometido?

La situación de la edifi cación en España es ahora imposible. No sé si ésta es la respuesta a la pregunta que me hace, porque, después de muchos años de presión en ese sentido han logrado convencernos que edifi cación y arquitectura no son lo mismo. Parece que arquitectura es un espacio superior y más elevado que la edifi cación sobre la que gobierna, pero creo que es una postura interesada y poco justifi cada. Es lo mismo.

Hasta se puede pensar que los que hay ahora son problemas de la edifi cación en exclusiva, que no alcanzan a ese Olimpo. No creo que esto sea así, pero igual me equivoco porque aparentemente esta caída al vacío de una profesión, como la del arquitecto, que la ha hecho prácticamente desaparecer de una sociedad, por lo menos por estos y futuros años, no parece, aparentemente, haber afectado a la profesión como disciplina y contenidos. Parece mantenerse indemne, como que no ha pasado nada. Parece que la actitud correcta es esperar a que todo vuelva a ser como antes.

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