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Cuando se desarrolla un proyecto de rehabilitación, ¿qué es lo primero que debe analizar un arquitecto?

Para nosotros en trabajos de rehabilitación lo primero es la INVESTIGACIÓN, conocer perfectamente el edificio en el que se va a actuar. Esta investigación la realizamos desde tres aspectos principales: el histórico, el técnico y el urbanístico. El histórico es el que realmente determina hasta dónde puede llegar la intervención. Para nosotros es el más sugerente, el que más datos aporta. Muchas veces en edificios que aparentemente no parecen importantes se descubren cosas impresionantes, como el autor, su significado, la tipología o la relación con la ciudad o el entorno. Esta investigación nos dice qué es lo realmente esencial (esté protegido o no), qué conviene conservar y qué se debe eliminar. Desde el punto de vista técnico, hay que analizar el edificio hasta conocerlo a la perfección: la estructura, los sistemas constructivos, los materiales, el comportamiento energético, las patologías y sus diagnósticos, las instalaciones, etc. Con respecto al análisis urbanístico, no se refiere solo a conocer la normativa (usos compatibles, protecciones, tipos de obras permitidas, etc.), también es importante contextualizarlo en el entorno, ver qué aporta y cómo se relaciona el objeto con la ciudad o el paisaje. A partir de esta investigación se está en disposición de actuar en el edificio planteando alternativas apoyadas en un marco teórico adecuado.

¿Con qué principales condicionantes se encuentra un arquitecto a la hora de realizar un proyecto de rehabilitación? (Arquitectura VS Economía)

El principal condicionante es el propio edificio. Aquí, a diferencia de las actuaciones de nueva planta, el objeto ya está diseñado por otro autor (o autores si han intervenido varios con ampliaciones o restauraciones). Se trata de formar parte de una cadena que se desarrolla en el tiempo. Actuar en el edificio en un momento determinado de su existencia y legarlo mejorado para que continúe su recorrido. Para ello hacen falta dos cualidades que los arquitectos no debemos olvidar: la humildad y la sensatez. La primera para reconocer que se trabaja con algo heredado y la segunda para no intervenir destruyendo, sino recuperando.

Respecto a la relación entre proyecto y presupuesto en rehabilitación, el asunto se complica mucho. En obra nueva se puede medir fácilmente las unidades que intervienen en la construcción y definirlas muy concretamente. Al rehabilitar pueden surgir muchos imprevistos, por ello la importancia de la investigación previa. Aquí, como en muchas otras cosas, la experiencia es esencial para prever lo que puede ocurrir, y si ocurre, tener recursos y alternativas viables y eficaces.

Centrándonos en su experiencia, ¿qué supone para un Estudio de Arquitectura trabajar en un proyecto de Rehabilitación de grandes dimensiones? ¿Consideran la rehabilitación como una alternativa interesante para los estudios de arquitectura durante los próximos años?

Los proyectos de gran escala son siempre interesantes y en rehabilitación también, aunque en este sector suponen un esfuerzo extra muy elevado. Primero hay que conocer el edificio y luego actuar sobre él. Reconvertir una gran manzana del centro histórico de Palma en un polideportivo municipal, instalar un hotel de lujo en un palacio burgués del barrio de La Lonja, recuperar edificios históricos de viviendas en barrios tradicionales como Lavapiés o La Latina en Madrid, o redactar el Plan Director de restauración de las murallas de una villa medieval como Maderuelo en Segovia suponen actuaciones suficientes para tener una trayectoria profesional plena y satisfactoria.

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