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Situado al Este de la ciudad, entre un tramo de la vía de circunvalación M40 y el fi nal de la Avenida de los Arcentales, el Estadio de Atletismo era la pieza central del conjunto de instalaciones que iba a integrar, en el futuro, a la ciudad deportiva de la Comunidad de Madrid.

Sería a principios de los años 90 cuando la consejería de Deportes de la Comunidad de Madrid promovió la candidatura de la ciudad como sede para los Mundiales de Atletismo de 1997. Por ello, se iniciaron los preparativos del recinto olímpico, y especialmente, del nuevo Estadio Olímpico de Madrid, situado anexo a la circunvalación M-40.

a los arquitectos Antonio Cruz y Antonio Ortiz, completándose en 1994, que llevaron a cabo una solución que se concentró únicamente en un elemento, el graderío, junto a la recta de llegadas, que, apoyado sobre muros transversales, permitía identificar el edificio en la distancia. Este graderío ofrecía capacidad para 12.000 personas y contaba con una característica forma ovalada que le valió el nombre popular de ?La Peineta?, debido a su similitud con el tradicional ornamento para el cabello.

De esta manera, la solución adoptada en esos momentos, apostaba por la unidad, gravitando sobre una plataforma cuadrada en la que descansa el Estadio y a la que se conectarían otros pabellones deportivos. Este plano, bajo el cual se sitúan los servicios generales, iluminados mediante patios, sirve de apoyo al graderío, la pieza principal del conjunto. Su posición, contigua a la recta de llegadas, concentra el mayor número de espectadores allí donde acontecen los momentos más importantes, además de permitir la celebración de espectáculos musicales o de otro tipo, necesarios para contribuir al mantenimiento de las instalaciones.

En estos momentos, ha sido el mismo estudio de arquitectura quienes están a cargo de la reforma, para adecuar sus instalaciones para el uso por parte del Atlético de Madrid, ampliando su aforo en gran medida, por lo que contará aproximadamente con una capacidad de 68.000 espectadores. El club ha decidido primar la amplitud, la comodidad y la seguridad de los seguidores, frente a la opción de un mayor aforo.

El proyecto de ampliación del estadio se ha realizado de forma que permita el máximo acercamiento de los espectadores al terreno de juego. Además de dotarlo con todos los servicios necesarios, se pretende, por último, alcanzar una imagen que se identifique, de alguna forma, con la del Atlético de Madrid. Asimismo, el proyecto ha debido de prever todo aquello necesario en caso de adaptación a atletismo (visuales, evacuaciones, etc.).

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