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Los ascensores de pasajeros y los montacargas tuvieron una gran influencia en la arquitectura del siglo XX, contribuyeron, de manera decisiva, en el crecimiento de las ciudades, y permitieron desarrollar las industrias que equipan a los edificios en altura. Sin embargo, los primeros dispositivos de elevación se componían de palancas, poleas, rodillos y planos inclinados, debido a este tipo de equipamiento, la realización de grandes trabajos de construcción exigía gran cantidad de gente y de tiempo.
Actualmente, el ascensor se ha convertido en el equipamiento esencial de cualquier edificio. Ya no se puede concebir un nuevo inmueble que no contenga este tipo de soluciones de transporte vertical. Es más, las normativas de accesibilidad han puesto su granito de arena, obligando a una correcta adaptación de las viviendas actuales, para, de esta manera, derribar todas las barreras arquitectónicas.
Sin estos elementos, ascensores, montacargas, elevadores…, el modelo de construcción en altura resultaría sencillamente imposible. Los impresionantes edificios que se construyen actualmente suponen un auténtico desafío para los fabricantes, ya que se deben producir elevadores más rápidos, más eficientes, con mayor capacidad y con complejos mecanismos de coordinación.
El mundo de la elevación evoluciona deprisa, puesto que los fabricantes innovanágilmente, no sólo sobre los elementos que componen los ascensores, sino también sobre el contexto donde se englobará el elemento, y por ello arquitectos y constructores han de prestar atención al transporte vertical, tan fundamental para mejorar el confort de los edificios.
Durante mucho tiempo, los usuarios de ascensores tuvieron en mente la modernización estética de los equipos. Ahora, esta idea de modernización ha cambiado. Es cierto que resulta estéticamente agradable viajar en un ascensor revestido con materiales modernos, espejos, vinilos serigrafiados, aunque quienes tienen ascensores en su vivienda o trabajo prefieren contar con una modernización tecnológica.
El paso de los años se nota en la estética del ascensor, pero sobre todo afecta a la funcionalidad y seguridad de la instalación, por esta razón la decisión de modernizar los equipos elevadores debe responder a razones técnicas, evaluadas en cada caso por personal cualificado. De esta manera, tras una adecuada modernización, el ascensor ofrecerá los mismos niveles en prestaciones, fiabilidad y seguridad de uno nuevo, además de una renovada estética y adecuación a la normativa vigente.

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