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En el siglo XIX, se desarrolló la necesidad de contar con un mecanismo con lo que se pudiera subir y bajar mercancías con mayor facilidad. Del mismo modo, a medida que se iban construyendo edificios de mayor altura, los usuarios estaban menos inclinados a subir tales cantidades de escaleras empinadas, por lo que pronto los negocios se dieron cuenta del gran potencial que tenía este artefacto recién inventado, siendo instalado en 1857 el primer ascensor de pasajeros, movido a vapor, en un gran almacén ubicado en la Av. Broadway, esquina C/ Broome, en la ciudad de Nueva York.
Al igual que muchas cosas y elementos constructivos, los ascensores no sólo han llegado a tener un mayor tamaño, ser más rápidos y eficientes, sino que también han obtenido un complejo sistema de comandos y contactos que gobiernan los ascensores que usamos a diario, invadiendo los ordenadores los sistemas de control lo que hace que cada viaje en ascensor sea más confortable y seguro.
En la actualidad, en los inicios del siglo XXI, se puede decir que se han conseguido grandes logros en la tecnología del ascensor. Sin embargo, aún queda mucho por desarrollar e investigar: ahorro de consumo, elevadores adaptados, desarrollo de nuevos materiales…Lo que sí es seguro es que los ascensores seguirán siendo parte de los desarrollos arquitectónicos acompañando el crecimiento en altura de los edificios.
¿Qué hay que considerar?
A la hora de prescribir un ascensor son muchos los factores que los estudios de arquitectura suelen tener en cuenta: “normativa aplicable según el C.T.E., criterios de accesibilidad, dimensiones de huecos físicos disponibles, dimensiones de cabina, velocidad/carga de los equipos según los estudios realizados de tráfico del edificio, estética y diseño… La tipología de edificio y su funcionalidad determinan el campo que prima dentro de cada prescripción”, especifica Íñigo Narváez, Director de Desarrollo de Negocio de ThyssenKrupp Elevadores.
El prescriptor, en base a las necesidades de uso del edificio, prescribe las dimensiones y características técnicas de los ascensores, unidades a instalar y la gestión de los mismos para conseguir los tiempos de respuesta necesarios en función del número de usuarios. Para José Manuel Nieto, Director Comercial y de Marketing de Schindler, “el principal factor a tener en cuenta se trata de la adaptación al hueco predefinido por el arquitecto. Mediante esta elección, se busca la máxima capacidad en el mínimo espacio. Los tamaños estándar de las cabinas se adaptan en el ancho y en la profundidad y la altura de la cabina es variable en función de las dimensiones del hueco. De esta forma, se consiguen más opciones para un perfecto uso del espacio, una maximización del aprovechamiento del mismo, y una reducción de los costes de construcción”.
A posteriori, el prescriptor, en el momento de la decisión del fabricante, añade otros requerimientos relacionados con el uso y la explotación del mismo, “como son el consumo en funcionamiento y parado (standby), la potencia necesaria, la tecnología para su posterior mantenimiento, además de si el ascensor ha sido diseñado en base a su vida útil, desde el diseño, la fabricación y la instalación y su utilización y posterior reciclaje”, analiza Antonio García de Alvear, Director General Adjunto Comercial y Desarrollo de Negocio de MP Ascensores. Por lo que Rita Dacosta, Responsable de Marketing de Ascensores Enor, continúa explicando que priman los factores como tipo de edificio, uso del ascensor, población, intensidad del tráfico, eficiencia energética, cumplimiento de la normativa, consideraciones ambientales… “El objetivo es ofrecer siempre la mejor solución técnica para el desplazamiento vertical de las personas y/o cargas. Pero, además, hay que entender el espíritu con el que nace el proyecto para encajar la parte más decorativa y estética del ascensor con el proyecto en sí mismo”. Continuando con esta idea, Xabier Barrutieta, Arquitecto y Director de Branding & Comunicación de Orona, concreta que hay que tener en cuenta la tipología de edificio y los tráficos de personas previstos. Así pues, Pedro Barberá, Gerente de Talleres Pedro Barberá-Eletubo, expone que “los factores que se consideran son varios como las dimensiones, y el tráfico previsto. Mientras que los valores que priman son la relación calidad precio y las prestaciones adecuadas al edificio”.

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