Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

La batalla para persuadir a la opinión pública de que la sostenibilidad es importante está ya ampliamente ganada. Pero un día podríamos mirar atrás y pensar que ha sido algo fácil. ¿Por qué? Porque se avecina otro problema: ¿cómo podemos medirla con precisión?

La construcción constituye un caso especialmente complejo por sus múltiples elementos que afectan a tantasáreas que debe abordar la sostenibilidad, como la energía, los materiales, el uso del suelo, el agua, los residuos y la polución. Aún así, la sostenibilidad concierne claramente al diseño de edificios y no solo desde el punto de vista medioambiental. Los edificios sostenibles pueden funcionar de manera más económica, pueden ser más fáciles de alquilar y más atractivos para los inversores.

El fin último sería, quizá, asignar a los edificios una clasificación de sostenibilidad que resulte fácil de entender, como la de una lavadora. Lo que necesitamos para llegar hasta ahí es, sobre todo, información. Mucha información, información acreditada, detallada y bien auditada, para que los arquitectos puedan diseñar edificios desde las primeras fases teniendo en cuenta los criterios de sostenibilidad establecidos en LEED (Leadership in Energy and Environmental Design – Liderazgo en Diseño Energético y Medioambiental) y BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method – Método de Evaluación Medioambiental del Building Research Establishment), entre otras certificaciones. Aquí es donde entra la Declaración Ambiental de Producto, o EPD.

Retrocedamos un poco. ¿Qué es exactamente una EPD? Una EPD es un documento que detalla el impacto de un producto durante todo su ciclo de vida. No es una certificación de las credenciales medioambientales per se sino un mapa de la huella del producto, desde la materia prima a la fabricación, logística, impacto durante su uso y reciclaje al llegar al final de su vida útil. Las llamadas EPD “genéricas” evalúan la huella de un producto habitual de un determinado tipo, por ejemplo, un horno eléctrico o una cerradura mecánica normales. Proporcionan información valiosa para el proceso de diseño.

Sin embargo, los productos validados por una EPD genérica pueden ser fabricados en cualquier lugar, con múltiples componentes, acabados, dimensiones, etc.Una EPD genérica solo da una ligera indicación sobre el impacto medioambiental del producto.Son útiles, pero dan una idea muy general.Por otro lado, la EPD “específica de un producto” es como un mapa detallado del Instituto Geográfico Nacional, especifica hasta el más mínimo detalle.

Estas EPD actualizadas detallan el impacto medioambiental preciso de un producto basándose en una lista de materiales única. Son muy detalladas y lleva mucho tiempo elaborarlas porque conllevan realizar un estudio completo del ciclo de vida de un solo producto, que se fabrica de un modo específico. No obstante, proporcionan a los arquitectos las herramientas necesarias para elegir una opción de manera bien fundada. En LEED, BREEAM y otras certificaciones sobre edificios sostenibles, se puede conceder a una EPD específica de un producto el doble de créditos que a la equivalente EPD genérica.

Su valor reconoce que, sin este nivel de detalle, no se puede evaluar con precisión el impacto medioambiental. Tomemos un ejemplo de nuestra propia compañía, ASSA ABLOY, líder global en soluciones de apertura de puertas. La reciente EPD de nuestro sistema de control de acceso wireless SMARTair™ detalla todo tipo de información, desde la huella de carbono del producto durante todo el ciclo de vida y el impacto del embalaje de cartón y espuma, hasta el potencial de reciclaje de su contenido de acero y zinc entre otras muchas cosas. Consta de 10 páginas detalladas.En nuestro grupo, hemos publicado más de 250 EPDs específicas de productos, entre las que se incluyen cerraduras mecánicas, cilindros, cierrapuertas, cierrapuertas de suelo, cerraduras multipuntos, puertas, manillas, bisagras, soluciones electromecánicas y otras muchas soluciones de control de acceso. Nuestras EPDs son investigadas independientemente por terceros y, posteriormente, verificadas por el Institut Bauen und Umwelt (IBU) de Alemania.

La elaboración de esa gran cantidad de EPDs fiables ha requerido, por supuesto, una gran inversión. Requiere el cumplimiento de varios estándares: en el caso de ASSA ABLOY, las normas ISO 14025 y EN 15804, que están reconocidas a nivel internacional, incluidos LEED y BREEAM. El cumplimiento de estos estándares garantiza que el impacto medioambiental pueda ser comparado equitativamente entre productos y fabricantes, lo cual puede resultar fundamental para el diseño y adquisición de los edificios.

Si los arquitectos y empresas constructoras cuentan con una EPD específica del producto, pueden trabajar con sus clientes para construir y hacer funcionar edificios más sostenibles. Si alguna vez queremos que las clasificaciones sobre sostenibilidad de los edificios sean tan fáciles de entender como las etiquetas de los alimentos, la EPD es un ingrediente fundamental de la receta.