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En un periodo corto de tiempo, la domótica ha pasado de ser prácticamente desconocida e inaccesible, para la mayor parte de los ciudadanos, a formar parte, de nuestra vida diaria. La domótica ha expandido las cotas de confort facilitando el camino hacia un hogar sostenible. Las viviendas inteligentes, aparte de conseguir gestionar eficientemente la energía, mejoran el confort, aportando, así mismo, seguridad a la vivienda.
Tímidamente, esta nueva tecnología, empezó a vislumbrarse en la segunda mitad de la década de los 70, proyectándose como un artículo de lujo; sin embargo, no hace tanto que la domótica irrumpió en el hogar como un sistema automatizado que permite al usuario gestionar y controlar gran parte de los aspectos de la vivienda, siendo capaces de encargarse de regular los distintos aparatos de un hogar consiguiendo reducir su consumo energético.
Denominadas casas inteligentes, debido a que se pueden controlar, tanto automáticamente como de forma manual, todos los aparatos que utilizamos diariamente, (interruptores, aire acondicionado, equipos de música, televisión…), se pueden domotizar poco a poco, dependiendo de las necesidades que tengan los usuarios.
Pero, a pesar de los avances que realiza el sector, anualmente se descubren nuevos dispositivos y sistemas para incrementar el confort de la vivienda, siendo el apartado de la seguridad el que más demanda el consumidor. Dentro de esta división los servicios que más se exigen son las alarmas antirrobo, las soluciones que detectan escapes de agua, humos o fugas de gas…, pudiendo configurarse todas estas funciones en un único sistema, lo que permite la personalización y programación de los servicios.
Características tales como la seguridad, comodidad, versatilidad y adaptabilidad son las claves que deben seguir los automatismos para cerramientos y puertas, siendo su instalación una ventaja para la gestión diaria del hogar y para la comodidad de las personas que viven en él.
En la actualidad, el reto de la domótica consiste en abandonar el concepto inicial, ligado excesivamente a la tecnología. Pero al mismo tiempo, no puede desligarse por completo, ya que la base principal de sus propuestas es ella. La domótica, debe dar un paso adelante y acercarse poco a poco al usuario, generando aparatos y sistemas cada vez más sencillos y, sobre todo, asequibles a todos los bolsillos.
Para poder conseguir esto, las empresas del sector, deben realizar una oferta variada de sistemas que responda a las necesidades específicas de los distintos tipos de consumidores.

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