Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

La acústica plantea un desafío importante a las instituciones educativas. La inteligibilidad y la concentración son aspectos relacionados con el rendimiento acústico que los profesores requieren actualmente para mejorar tanto sus condiciones de trabajo como las de sus estudiantes. Y es que los espacios educativos – colegios, institutos, universidades…- se convierten en un segundo hogar durante los primeros años de vida de los estudiantes hasta su adolescencia. Allí es donde aprenden a leer, a formarse para el futuro….y donde los profesionales de la educación estimulan su curiosidad y buscan la forma de captar y mantener su atención. Este tipo de edificios acogen a los usuarios durante una media de ocho horas diarias, por lo que no solo debe garantizar un diseño moderno y atractivo, sino que también debe tener como prioridad el confort de los usuarios. Debe ser una convergencia entre rendimiento y diseño.  Por eso, el cómo esté diseñado el edificio es muy importante ya que debe garantizar algo más que un diseño moderno y atractivo.

En las escuelas clásicas, hay un patrón de errores de que se repiten. El primero es un fallo en la acústica de los espacios. Esto implica que los profesores tienen que alzar la voz para que los alumnos lleguen a entender – y no siempre lo logran – el mensaje. En las escuelas convencionales, los alumnos pierden uno de cada cuatro conceptos, por una acústica pobre. Relacionado con la falta de una buena acústica, también puede ocurrir que haya demasiada absorción acústica, sin tener en cuenta la reverberación. Esto, que a priori puede parecer positivo, dado que reduce el ruido, también ocasiona una atenuación de la proyección de voz del maestro, hecho que implica una pérdida del mensaje por parte de los alumnos.

Por otro lado, la falta de buena iluminación en las clases causa fatiga a los usuarios, quienes pueden llegar a sufrir dolores de cabeza así como jaquecas. Y la misma situación puede darse cuando el aula recibe luz natural directa. Demasiada luz puede causar fatiga visual o deslumbramiento. Así pues, la luz debe ser luminosa, pero no deslumbrar, ni tampoco se debe depender únicamente de la artificial. Un equilibrio que los techos Armstrong pueden garantizar.

Los problemas a solventar no se encuentran únicamente a nivel acústico y reflectante, sino que se tiende a olvidar el uso diario que se le da a los techos, y como estos tienen que estar preparados para cualquier situación, como un incendio por ejemplo. Cabe tener en cuenta el nivel de seguridad de los techos Armstrong ya que ofrecen una resistencia al fuego de hasta 60 minutos.

Con el propósito de acabar con los principales handicaps que presentan las antiguas escuelas, las nuevas, se diseñan teniendo en cuenta que el confort y la  experiencia del usuario son fundamentales.

Crear entornos adecuados con techos Armstrong facilitar el aprendizaje

El confort acústico se centra en tres focos principales: Inteligibilidad, confidencialidad y concentración. Armstrong, buscando el máximo confort y calidad de vida en las escuelas, incluyendo su compromiso con el medio ambiente, cuenta con una serie de productos ideales para centros educativos que responden a las siguientes necesidades:

¿Cómo ser entendido con claridad?

Mejorando la inteligibilidad del espacio. Armstrong ofrece una gama de techos de densidad media ideal para aulas, con atenuación y absorción acústica, que bloquean los ruidos indeseables procedentes del exterior, mejorando la calidad del sonido en interno.

¿Cómo garantizar la discreción de las conversaciones en los despachos?

Mejorando la confidencialidad entre las salas contiguas. Las soluciones “dB” de la gama de Armstrong, de una densidad más elevada, limitan las transferencias de ruido entre dos espacios, hasta 43 dB. Las conversaciones se mantienen privadas y los usuarios de cada sala tienen un mejor confort acústico.

¿Cómo impedir que los ruidos distraigan a los alumnos? Mejorando la concentración dentro de la sala. La gama OP de Armstrong, de más baja densidad, permite de controlar la reflexión sonora y ofrece un nivel óptimo de absorción acústica.

Armstrong ofrece una multitud de soluciones como Perla OP, Sierra OP y Última OP para optimizar el aprendizaje, mejorar la acústica en un aula de música sin molestar a las actividades de las salas contiguas, reducir el ruido de manera eficaz y económica en una cafetería concurrida, combinar higiene y confort acústico en una escuela infantil o crear espacios alegres favorables para el aprendizaje, entre muchas otras. Unas soluciones ofrecen un equilibrio entre la absorción y la atenuación, aumentando la inteligibilidad, bloqueando el ruido exterior y mejorando el confort acústico interior.

A modo de resumen,  aquí están las cinco recomendaciones de Armstrong para la elección del mejor techo en este sector:

  1. Un techo de densidad media proporciona el equilibrio perfecto entre atenuación y absorción del sonido, bloqueando el ruido exterior y mejorando el confort acústico interior.

  2. La instalación de nubes y canopies en un área de alta reberberación como comedores escolares o halls de entrada contribuye a la reducción del tiempo de reberberación y del sonido ambiente.

  3. Dependiendo de la normativa de cada país, complementando la estructura con falsos techos, el índice de resistencia al fuego puede llegar a 60 minutos.

  4. Los sistemas de techo pueden ofrecer soluciones integradas multimedia para conectar dispositivos que ayuden a la enseñanza aun teniendo un acabado monolítico.

  5. Un buen diseño de techo con una elevada reflexión de la luz mejora la iluminación global y uniformidad lumínica de la estancia, lo que repercute directamente en el confort y la productividad de los estudiantes. Además, esta elevada reflexión aporta un notable ahorro energético, de hasta un 20%, equivalente a un 11% del consumo total de un edificio.

Armstrong, dispone además en su web, de una herramienta que facilita la elección del mejor producto según las necesidades del proyecto o el tipo de aula en el que se tiene que instalar. En un plano interactivo, se elige la estancia, ya sea comedor, cafetería o aula, entre otras, y el programa muestra cuales son los techos Armstrong óptimos para cada estancia.

Con estas facilidades, los nuevos proyectos escolares se aseguran de que los problemas, que han sido una constante en estos edificios, sean un recuerdo del pasado, y que los productos que se instalarán serán los más óptimos.