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El resultado es la singular silla Biennale, un asiento modular y flexible realizado en un único material, cálido y confortable. Creada en madera, y fabricada industrialmente a partir de procesos artesanales, la silla aúna experiencia y eficiencia energética para concluir con un sistema flexible y personal, que da respuesta no sólo a las necesidades de entornos religiosos, sino a las diversos usos de colectividad que se pueden plantear.

Una silla monomaterial y de diseño fractal

La creación de la silla ha sido un reto, tanto para el arquitecto como para Figueras Design Center, ya que desde el concepto se planteó la madera como único material y en proyectar un patrón alejado de la geometría clásica, carente de juntas y uniones en otros materiales. En concreto, se han usado dos variedades de madera procedentes de bosques sostenibles: Flandes y Melis. Ambas, al combinar sus diferentes colores, vetas y texturas otorgan dinamismo y volumetría a la pieza. Por otra parte, el diseño responde a un sistema fractal, ya que su estructura básica se replica a escalas menores.

Para formar cada silla, se usan 20 listones de 8cm de ancho y un grosor de 2,5cm, tallados en alturas diferentes y unidos enángulos siempre múltiples de 8°. Los listones se unen mediante una junta o “finger joint” en zig-zag, que según Ferrando “es el origen del proyecto, ya que es la que se reproduce cuando las dos variedades de madera utilizadas se unen”.

El asiento (de 8 listones) se une al respaldo (de 8 listones) mediante uniones de madera, y el conjunto queda entonces sostenido sobre 2 pies de 2 listones cada uno. Según el director del Figueras Design Center, Pau Borràs, “la silla, al final, se sustenta por la propia gravedad”. En una composición de conjunto de la silla Biennale, los pies crean un entramado que se asemeja al de las ramas de losárboles.

Josep Ferrando define su obra como “un regreso a los orígenes, al profundo conocimiento del material con el que se trabaja para entender sus características y como se asocian sus partes”. Para el arquitecto, era importante mostrar metafóricamente cómo se puede pasar de la unidad a la colectividad, a través de un diseño fractal que se inicia en los listones de madera y que acaba en una instalación equipada de sillas Biennale. “La armonía de las proporciones habla de la individualidad y la totalidad a la vez”, asegura Ferrando. El resultado es, según Borràs, “algo muy grande, pero a la vez muy humilde».