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Actualmente parece que se están visualizando pequeños síntomas de recuperación del sector, ¿opina que es así?¿cómo están contribuyendo los arquitectos a este proceso?

Es cierto que los números macroeconómicos han mejorado y puede percibirse mucha más alegría en el mercado inmobiliario. Está aumentando la inversión de importantes fondos extranjeros, y esto, poco a poco, irá provocando una situación más esperanzadora que la que hemos tenido en los últimos seis años de crisis. Sin embargo, el efecto será lento y pasarán años hasta que llegue a notarse en el colectivo de arquitectos.

El problema estructural radica en que la actividad que hubo en los primeros años de la pasada década puede considerarse como un hecho puntual difícilmente repetible al menos en una generación.

La proliferación de arquitectos salidos de las muchas escuelas de arquitectura de nueva creación, fue en parte debida a esa situación de bonanza y grandes expectativas, y ha hecho que superemos en tres o cuatro veces el número de arquitectos que necesita nuestro país. Este es el gran problema. Los arquitectos nos tendremos que acostumbrar a diversificarnos más, ocupando otrasáreas laborales ligadas en parte a nuestra formación técnica y que, tradicionalmente, han sido ocupadas por otras profesiones cercanas como, por ejemplo, ingenieros o aparejadores, o saliendo al mercado exterior donde sigue habiendo demanda de nuevos profesionales con la buena formación de los arquitectos españoles.

Desde su punto de vista, ¿qué principales pasos habría que dar para establecer un proyecto de futuro que no desemboque en otra crisis del sector de la construcción?

La verdad es que ahora, a toro pasado, es fácil conocer el final de la película, pero en mitad de la fiesta muy pocos eran capaces de vaticinar su final, y a los que se atrevían a cuestionar veladamente la boyante situación vivida, se les tachaba de agoreros y gafes. Yo mismo, en una entrevista en el suplemento inmobiliario de un importante diario nacional, comenté que la vivienda estaba sobrevalorada en un 40%. Al día siguiente me llamó por teléfono el presidente de una de las mayores inmobiliarias para echarme la bronca por mis declaraciones. Me quedé corto con el 40%… Creo que tenemos que aprender mucho de los errores cometidos.

Durante muchos meses sabíamos que estábamos construyendo más viviendas que Alemania, Francia y el Reino Unido juntos. Era irreal y nadie quería verlo. Los diferentes gobiernos
y administraciones no solamente no hicieron nada por frenarlo sino que incitaron a que ocurriera todo lo contrario. La única receta pasa por aplicar el sentido común y observar lo que está pasando a nuestro alrededor y no repetir los errores del pasado.

¿Considera que los Colegios de Arquitectura y el CSCAE, como máximo órgano responsable, realizan las acciones adecuadas para favorecer el desarrollo de la profesión? ¿Qué más les pediría?

Tanto el Consejo Superior como los diferentes Colegios están dirigidos por buenos profesionales, compañeros arquitectos que, en muchos casos, están empleando su tiempo de forma generosa en intentar ayudar al colectivo, pero creo que es una labor de gran dificultad y con un calado en el que difícilmente hay mucho margen de maniobra. Quizá se necesitaría más innovación y apertura de mente, y un periodo de reflexión entre todos para hacer un análisis de cómo podemos ayudar a los arquitectos a tener mayores perspectivas profesionales.

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