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Un lugar donde los atardeceres son de mil colores cuando el agua se rompe en mil reflejos. Un lugar donde el aire es limpio, calmo y templado. Un lugar que se diría que está muy cerca del cielo.

En este impresionante lugar, el estudio de arquitectura Alberto Campo Baeza decidió establecer un plano, una plataforma, que subrayando el paisaje que aparece frente a nosotros, intentara realzar el paisaje.

Para conseguirlo, se construyó una gran caja de 122 pies de largo por 54 pies de ancho por 12 pies de alto. Con recias paredes de hormigón que acentúan su relación con la tierra. La cubierta de esta caja es plana y de piedra, travertino, para establecernos sobre ella.

Y para protegernos del sol y de la lluvia, levantamos sobre el plano de piedra una cubierta ligera de 100 pies de largo por 40 pies de ancho a 9 pies de altura sostenida por 10 pilares cilíndricos de acero que se ordenan según una cuadrícula de 20×20 pies. Esta cubierta vuela 10 pies en todos sus bordes. Y para acondicionar ese espacio, se acristaló con una caja de vidrio de 94 pies de largo por 25 pies de ancho. Esta caja de vidrio acoge en su interior los pilares de atrás y deja fuera los de delante, para acentuar más la transparencia.

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