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Esta vivienda proyectada y construida bajo la certificación de confort y alta eficiencia energética Passivhaus (Consumo Casi Nulo), es el primer edificio de este tipo en la Región.

El estándar Passivhaus/Casa Pasiva es uno de los sellos de  calidad de la Construcción de más prestigio y más extendido por todo el mundo. Exige que los edificios  tengan una demanda de climatización muy baja, hasta tal punto que la necesidad de instalaciones de calefacción y refrigeración convencionales desaparezca, pero manteniendo un gran nivel de confort en su interior.

Sin embargo, lo fundamental es que el estándar incentiva el buen diseño, combinando las técnicas pasivas y bioclimáticas con la tecnología más eficiente del mercado.

Uno de los principales objetivos del proyecto ha sido la reducción de la huella energética. Esto se consigue no sólo aislando de forma óptima toda

Ficha técnica

Arquitecto: Joaquín Ruiz Piñera/Zink Arquitectura

Aparejador y Project Manager: Asier Elorza Echebarría/Arkitae

Interiorismo: María José López Rodríguez

Fotografía: María José Lopez Montoya

Contratistas: 100×100 Madera, Jacinto Martínez, Sercoal, Siber Ventilación, Weber Saint-Gobain, Blas Recio, E-Building, Gradhermetic.

Fecha de terminación: 2019.

la vivienda, sino también a través de la captación de la máxima radiación solar posible en invierno y la reducción al mínimo durante los meses cálidos mediante el empleo de las propias formas de la arquitectura (voladizos, retranqueos, optimización  de la orientación de los huecos, etc.).

El resultado de esta combinación es que con un gasto inferior a 100€/a, la vivienda consigue mantener una temperatura de confort durante todo el año, como prueban los resultados de su monitorización.

A estos datos se suma la instalación de 2,5 Kwp de energía fotovoltaica, que contribuye a reducir aún más su huella de carbono y rebajar aún más su factura energética.

Por otro lado, la obra se ha ejecutado con materiales de baja o neutra huella ecológica y de cero emisiones de compuestos volátiles orgánicos. La estructura, carpinterías y fachada ventilada se resuelven en madera, los aislamientos en viruta de madera reciclada (para SATE), corcho natural sin aglutinantes y lana mineral natural reciclada. En los acabados interiores se utilizan igualmente lasures y pinturas ecológicas con bajos o nulos COVs, garantizando aún más la calidad del aire que se respirará.

El resultado es una vivienda confortable, saludable, ecológica y con la máxima eficiencia energética. La pregunta que surge es siempre la misma. Si sabemos construir bien para vivir mejor con menos energía, entonces… ¿por qué no?