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Dentro del sector de la construcción el uso de estos dos materiales es muy común. Dependiendo de la actividad que se lleve a cabo se utilizará un tipo de mortero u otro, pudiendo emplearse tanto en el revestimiento de paredes y alicatado, como en la confección de los muros de ladrillo.
Del mismo modo, el cemento portland junto con sus derivados, son los más empleados en la construcción, debido a que están formados, básicamente, por mezclas de caliza, arcilla y yeso, minerales que son muy abundantes en la naturaleza, además de tener unas propiedades muy adecuadas para conseguir alcanzar sus características finales.
Por otro lado, los ingredientes del mortero suelen ser el cemento en cualquiera de sus tipos; ya sea blanco, común o con alguna resistencia añadida, la cal y el yeso, sobre todo en los morteros que se utilizan para revocar y enlucir. En algunas ocasiones se utilizan aditivos que completan esta mezcla como son los plastificantes, los impermeables o los retenedores de agua.
Las peculiaridades más importantes de estos materiales son su probada resistencia, su gran fuerza de cohesión, su adherencia al soporte, su capacidad impermeable y su estabilidad con el paso del tiempo.
Gracias a los procesos de investigación y desarrollo que se han ido realizando, se ha conseguido la fabricación de morteros de alta calidad. En este caso los cementos, como hemos comentado, se emplean para producir morteros y hormigones cuando se mezclan con agua yáridos, naturales o artificiales, obteniéndose con ellos elementos constructivos prefabricados o construidos «in situ». Esta mezcla debe tener las proporciones, de los materiales que la componen, muy determinadas para darle homogeneidad al mortero.
En la actualidad, el uso del cemento ha sufrido un brusco descenso. Durante el mes de marzo de 2013 se alcanzó la cifra de 0.78 millones de toneladas lo que supone un descenso interanual de 39.8%. Por otro lado, informes de Oficemen, indican que la cifra acumulada de los tres primeros meses del año sitúan el consumo en 2.54 millones de toneladas, con un descenso interanual del 29.3%, mientras que en el conjunto de los últimos doce meses, el consumo es de 12.38 millones de toneladas, esto es un 33.8% menos de los consumido un año antes.

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