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El proyecto se localiza en unos terrenos donde hace unos 100 años se construyó un magnífico sanatorio de tuberculosos, obra de Francisco Oleveira Ferreira, de considerable valor patrimonial, pero que se encontraba en un estado de deterioro considerable y cuya recuperación formaba parte del proyecto. Además, en el desarrollo del proyecto había que tener en cuenta las características de los pacientes que son tratados en este centro, así como de las circunstancias que se dan en su tratamiento, lo que condicionó la manera de entender el desarrollo de este proyecto por parte de los arquitectos, ya que se tratan de procesos de recuperación muy lentos que requieren que los pacientes vivan en el hospital durante muchos meses.

Así pues, con todo esto, la principal intención, desde el principio, era que el antiguo sanatorio conservara el liderazgo formal y volumétrico, y que una vez restaurado y con usos adecuados a su tipología, fuera la imagen del nuevo Centro de Rehabilitación del Norte.

Igualmente, cabía tener en cuenta la localización de los terrenos, situados al borde del Océano Atlántico, los cuales aportan unas vistas excepcionales que sin duda había que utilizar. Con todo esto, aprovechando el desnivel del terreno, los arquitectos plantearon, detrás del antiguo sanatorio, la creación de una plataforma ampliamente horadada por patios, que contendría todos los servicios de diagnóstico y tratamiento en la parte más externa, dejando en la parte posterior las áreas de logística, áreas de personal y producción energética.

En base a estas diferentes áreas, los accesos se producen ordenados y clasificados, potenciando, de esta manera, la claridad del funcionamiento del edificio.

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