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La arquitectura contemporánea, con sus edificios singulares que visten el paisaje urbano y atraen las miradas a través del juego de luces, colores y formas, se ha convertido en uno de los principales sellos de identidad de nuestras metrópolis. A pesar de que, hasta finales del siglo XIX, los sistemas de cerramiento de los edificios no variaron de manera sustancial, uno de los principales cambios en la arquitectura moderna surgió con la incorporación de materiales más moldeables y ligeros que permitieron la expansión de las llamadas fachadas de cristal.

Estos materiales han ejercido, desde su incorporación a la arquitectura, un interés y fascinación especial sobre el hombre, desarrollando unas técnicas constructivas que han permitido, a los arquitectos, realizar los más audaces y luminosos edificios. En concreto, el vidrio destaca la relación especial con la luz, lo que ha propiciado que el diseño de las fachadas ligeras, que en sus orígenes se ofrecía como una solución a unas necesidades muy concretas y presentes únicamente en edificios singulares, se haya extendido, constituyendo, a día de hoy, un elemento común del paisaje urbano de las ciudades. “Las fachadas de cristal, tienen como componentes principales la perfilería, que puede ser portante o no, el vidrio, las juntas de estanqueidad y los anclajes de la estructura de perfilería a la estructura portante del edificio”, especifica David Esperon, Director Técnico e I+D+i, de Extrusionados Galicia (Extrugasa). En este sentido, “la perfilería es básica para complementar un cerramiento estanco y sin pérdidas de energía y/o calor. Por ello, es esencial trabajar con materiales con rotura de puente térmico”, detalla Miguel García, Director Comercial del Departamento de Construcción de Agi España. Los elementos de sujeción a la estructura son elementos importantes para transmitir la carga de la fachada de cristal a la estructura del edificio, pero, en opinión de David Esperon, es más importante el diseño de la perfilería, ya que de ello dependerá tanto la estética del edificio como las características y propiedades térmicas y acústicas del sistema.

Normalmente, “son los anclajes de la fachada de cristal los que se adaptan específicamente a cada obra, sobre todo cuando se utilizan sistemas ‘stick’ de líneas de catálogos tradicionales. Desde mi punto de vista, creo que lo que más influye para el diseño del sistema es la estética requerida, las características (térmicas y acústicas) que se quieran alcanzar con la fachada y el sistema de montaje y fabricación que se desee”, añaden desde Extrugasa.

Por la amplia oferta de sistemas de perfileria de fachada, tanto para muros cortina, como sistemas modulares y carpinterías, “se han desarrollado múltiples soluciones por parte del sector del vidrio que nos permiten ofrecer una respuesta inmediata a todas las propuestas en el desarrollo del proyecto. Cada vez más, se dan las colaboraciones en el desarrollo y evolución del conjunto de fachada por equipos multidisciplinares de los sectores del aluminio y vidrio, complementados por despachos de ingenierías de fachadas y arquitectos”, puntualiza Borín Guiscafré, Técnico de Ariño Duglass.

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