Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

ATP Iluminación, líder mundial en la fabricación de alumbrado público y mobiliario urbano a partir de polímeros técnicos de ingeniería, ha obtenido recientemente los certificados N, ENEC y CB para su familia de luminarias Siglo (series Siglo, Plaza y Malaki), tanto en sus versiones de descarga como en LED. Estas distinciones, otorgadas por AENOR tras superar los ensayos requeridos en el Laboratorio Central Oficial de Electrotecnia (LCOE), validan, entre otros parámetros de calidad, seguridad eléctrica, compatibilidad electromagnética y prestaciones, las categorías IP66, IK10 y Clase II de las mencionadas series de faroles en distintosámbitos territoriales: nacional (N), europeo (ENEC) y en más de 50 países del resto del mundo (CB). Dichos certificados atestiguan internacionalmente tres de las características definitorias de las luminarias ATP, esto es, total estanqueidad, máxima resistencia al vandalismo y protección absoluta contra la electrocución. La compañía ha anunciado su intención de obtener con la mayor brevedad el N, el ENEC y el CB para su familia de luminarias viales y suburbanas Enur, tanto en sus versiones de descarga como LED.

IK10+, IP66+ y Clase II+, más allá de la norma

Si bien los exigentes ensayos necesarios para adquirir los citados certificados ya garantizan la durabilidad y seguridad de los productos testados exitosamente, las luminarias de ATP van más allá. Por un lado, aguantan pruebas de impacto superiores a 50 julios, más del doble que el máximo establecido por la norma IK –IK10, 20 julios–. A este nivel de resistencia único, ATP lo denomina IK10+. Por otro, la estanqueidad de los artículos de la firma –IP66– no se limita al bloque óptico, sino que se extiende a toda la envolvente de la luminaria, lo que asegura la protección de los componentes eléctricos y electrónicos de los conjuntos ante los líquidos y las partículas sólidas. A tal grado de hermeticidad, la compañía le ha dado el nombre de IP66+. Por último, los productos ATP no sólo son Clase II, sino que hacen gala de una resistencia dieléctrica –intensidad de voltaje a partir de la cual un cuerpo aislante pasa a ser conductor– de 175 000 voltios, es decir, 60 veces superior a lo exigido por la norma para conseguir dicha categoría.