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Uno de los campos principales en los que trabaja su estudio es la arquitectura sanitaria, ¿considera que la especialización es garantía de una mejor arquitectura?

La especialización no es una garantía, pero sí es un punto de partida necesario para que un proyecto tan complejo como es un hospital esté funcionalmente bien resuelto. La especialización ayuda, sin duda, pero ésta no debe entenderse como un seguimiento de unos patrones funcionales fijos. Cada proyecto lleva implícito un esquema funcional óptimo que es de vital importancia descubrir. En eso la especialización está unida a la experiencia, es fundamental identificar cuál es la mejor solución aplicable a cada proyecto, en arquitectura hospitalaria, la mejor arquitectura debe presentar un perfecto funcionamiento; además de responder a otra serie de requisitos urbanos, sociales y económicos. Para ello contamos en el estudio con Luis González Sterling, quizá el mejor estratega hospitalario del país.

¿Cuáles son los principales condicionantes con los que se encuentra un arquitecto a la hora de realizar un proyecto hospitalario?

Cada proyecto es un caso particular, hay que tener en cuenta que cuando se decide construir un hospital, previamente al encargo ha habido muchos profesionales y consultores de la salud que han programado, planificado y demostrado la viabilidad del proyecto, lo que condiciona en mayor o menor medida el proyecto hospitalario.

En el caso de partir simplemente de un programa funcional, la complejidad de éste es el primer condicionante pues su contenido puede decidir la conveniencia de un esquema sobre otro.

Como en cualquier proyecto, el otro gran condicionante es el lugar donde se implantará el edificio, tanto en lo referente al tamaño, forma y topografía de la parcela como al entorno inmediato, la orientación y la climatología, además es fundamental la localización, me refiero a la ciudad o el país donde se ubicará el edificio, pues los procedimientos médicos y logísticos varían de un lugar a otro de una forma sorprendente. En otro orden y como es habitual en todo proyecto, la normativa es fundamental, y en arquitectura hospitalaria de forma más acentuada. Y, como ocurre siempre, otro condicionante fundamental: el presupuesto.

¿Cómo se proyecta un hospital con un equilibrio razonable entre valor arquitectónico, utilidad y coste?

Un hospital es un edificio público representativo y debe ser un elemento icónico dentro de su entorno, pero además debe ser un organismo que funcione perfectamente con el menor coste posible. Es necesario que cuente con sistemas constructivos de calidad, con las mejores instalaciones y con la última tecnología, lo que implica un edificio de coste elevado por metro cuadrado. Por tanto, es fundamental que el edificio no solo funcione, sino que lo haga de forma sostenible y con un dimensionamiento adecuado, el exceso de superficie redundará no solo en mayores costes de construcción, también lo hará en costes de energía y mantenimiento y esto será durante toda la vida del edificio.

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