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Las características particulares de cada edificio son determinantes a la hora de proyectar toda instalación de climatización industrial o semi-industrial. Como explica Antonio Barrón, responsable de Marketing y de la Oficina Técnica de Airwell, «no se puede afirmar con rotundidad que un sistema es mejor que otro para todas las aplicaciones. Cada uno presenta unos pros y unos contras a valorar de forma particular. Cada instalación y sus usos son únicos y muy variables. Además, es habitual encontrar instalaciones similares con sistemas diferentes y funcionando perfectamente bien ambas. Por ejemplo, hay hoteles climatizados mediante enfriadoras y fan coils y hoteles climatizados mediante caudal variable de refrigerante. Y ambos funcionan perfectamente, sin ningún tipo de problema y con satisfacción plena por parte de los usuarios y la propiedad. Para cada instalación particular puede resultar mejor un sistema u otro. O incluso varios tipos de sistemas pueden ser igualmente válidos y depende de otros factores, como por ejemplo la afinidad o conocimiento del instalador con un tipo de producto, lo que haga mejor una opción u otra».
¿Qué considerar al proyectar?
«A la hora de diseñar y llevar a cabo un proyecto de instalación de aire acondicionado hay que considerar múltiples factores, pero principalmente hemos de tener en cuenta la finalidad del mismo. En concreto, las actividades y aplicaciones que se llevarán a cabo dentro del recinto, instalación o edificio que estemos tratando. Cuestiones como el diseño de los edificios, distribución o condiciones climáticas de la sala son elementos clave a la hora de implementar equipos de aire acondicionado. Por otro lado, factores como el confort, el ahorro energético y la salud son temas que se han de tener en cuenta para que la instalación sea lo más adecuada posible», señala Natalia Muñoz, Directora de Gama Blanca y Aire de Samsung. Asimismo, Barrón hace hincapié en que «a la hora de diseñar y proyectar una instalación es conveniente disponer de la mayor información posible, tanto del propio edificio -estructura, materiales, orientación…- como del uso que va a tener -ocupación, horarios, iluminación, etc.-. Esto ayudará a definir el sistema más apropiado e influirá decisivamente en la eficiencia energética de la instalación».

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