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En el ámbito de la edificación, puede decirse que el sector de construcciones modulares se caracteriza por ser uno de los que mayor proyección de futuro puede tener, a pesar de la conocida coyuntura del mercado inmobiliario. Esta proyección puede, por tanto, traducirse en un halo de esperanza también para el resto de sectores afines al mismo, es decir, materiales de construcción, estudios de arquitectura y sector inmobiliario, entre otros.
A diferencia de la construcción ‘tradicional’, hasta ahora, la modular no se ha implementado de forma tan generalizada, quizás por un mayor desconocimiento por parte del usuario final de las posibilidades y ventajas que este tipo de edificación ofrece. Si bien, en este último punto hay que especificar que este desconocimiento debe atribuirse mayoritariamente al sector residencial, en el que hasta ahora está muy arraigada la idea de la edificación tradicional e inamovible, y no tanto al sector profesional e industrial, conocedor y usuario de las construcciones modulares.
En este punto, podría decirse, con todas las precauciones y matices, que la crisis puede proporcionar una mayor implementación de las construcciones modulares en el mercado, porque ofrece una alternativa a la edificación. Varios son los cambios que, aunque despacio, van produciéndose en la sociedad en general. De un lado, la inestabilidad laboral está produciendo un cambio de mentalidad en la población, que conlleva en muchos casos la movilidad territorial, y las construcciones modulares permiten cambiar la ubicación de la misma en caso de que sea necesario. De otro lado, el precio de este tipo de edificación es, en comparación con la tradicional, significativamente inferior. Claro está, dependiendo siempre del tipo de instalación, dimensiones y materiales empleados en su fabricación.
En España hasta ahora, en el entorno de la edificación, la modular como opción de vivienda habitual no ha sido uno de los recursos más demandados por los ciudadanos, a diferencia de otros países, donde este tipo de construcción sí que es muy habitual. Por ejemplo, algunos expertos citan que en Japón, cerca del 40% de las edificaciones se corresponden con construcciones modulares, también en Estados Unidos o los Países Nórdicos son muy habituales. En países en vías de desarrollo su uso también se está generalizando y está siendo de gran utilidad.

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