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Por su importancia en el resultado final de la edificación, el control de la luz natural ocupa uno de los primeros puestos en el proyecto arquitectónico. Con él, no sólo se actúa en la parte estética del edificio, sino que también afecta al rendimiento energético y de confort del mismo, con sus consecuentes efectos beneficiosos para los usuarios. Ello garantiza una mejora en la salubridad y estado deánimo de los usuarios, así como un adecuado rendimiento energético y, por ende, ahorro económico. Para conseguirlo, industriales y arquitectos combinan el arte del diseño, nuevos materiales y técnicas de motorización y domótica.

Sin luz no hay nada. Junto al agua y el oxígeno, puede decirse que son los elementos básicos que la naturaleza pone al servicio de todos los organismos vivos, y por ende del hombre, para asegurar su supervivencia y evolución. Su influencia en elámbito constructivo y arquitectónico tampoco es baladí. A nivel psicosomático, está demostrado que la luz natural produce efectos altamente beneficiosos en el ser humano. A nivel técnico, es una importante fuente de energía. Conjugados ambos factores, empresas especializadas en la fabricación de sistemas técnicos de control de luz natural y arquitectos trabajan para aprovechar todas sus bondades.

En este sentido, Ramón Monrós, Director Comercial de Industrial Grandhermetic, señala que la luz “es el principio de todo”. Y añade que ésta y su ausencia crean formas y dinámicas
a lo largo del día según el desplazamiento del sol. “Así se entiende la importancia de la luz para los profesionales de la arquitectura, y no sólo desde el punto de vista estético, sino también como una fuente de energía, tanto lumínica como energética, que debe controlarse y regularse”.

Un terreno, el del control y la regulación, que en opinión de Aitor Gironés, Director de Sistemas y Cortinas de Alta Tecnología (Sycat),es el que permite incrementar los índices de sostenibilidad y eficiencia energética. “No debemos olvidar que cuando nos referimos a la luz natural no sólo hablamos de abrir ventanas o utilizar espacios acristalados, sino de la utilización de sistemas de regulación lumínica que controlen la intensidad y consumo de la luz artificial, lo que generará de inmediato ahorros energéticos y de costes”.

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