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Los elementos que forman parte del clima exterior, tales como la radiación solar, la temperatura, humedad y movimiento del aire, influyen en el intercambio térmico del edificio a través de la totalidad de su envolvente. Esto provoca que a lo largo del invierno sea necesario evitar, lo máximo posible, las pérdidas térmicas, que se producen a través de los cerramientos, debiendo evitar, de igual manera, en verano el sobrecalentamiento.

En este sentido, será la envolvente la responsable para mantener los niveles de temperatura y humedad estables y dentro de los márgenes admisibles por el cuerpo humano. Y, en relación a esto, la cubierta es la parte del edificio que está sujeta a mayores fluctuaciones térmicas, ya que a lo largo del día alcanza elevadas temperaturas dada su exposición directa a la radiación del sol, mientras que durante la noche, se convierte en la parte construida que más calor pierde por radiación.

Muchos sistemas de cubierta se desarrollaron en base a estas preocupaciones, y siempre intentado que se minimicen, en lo máximo posible los flujos energéticos entre el ambiente interior y exterior a través de la cubierta y, siempre cumpliendo con los requisitos esenciales a los que debe responder una cubierta; la estabilidad y resistencia mecánica, la seguridad en caso de incendio, la salubridad, la seguridad de uso, la protección contra el ruido, la protección térmica… Es en este momento cuando surge la cubierta ecológica, como una respuesta eficiente a estos y otros requisitos.

Así pues, Jorge del Préstamo, Responsable de Gestión de Proyecto, de ZinCo Cubiertas Ecológicas, define las cubiertas ecológicas o cubiertas verdes como soluciones constructivas arquitectónicas que consisten en reproducir, con materiales industriales, el terreno natural con su manto verde sobre los cerramientos superiores de los edificios. “Dichos cerramientos representan la ‘quinta fachada’ de la construcción, y no siempre se diseñan en un plano horizontal, pueden adoptar distintas geometrías, inclinaciones e incluso formas curvas”.
Además, “una cubierta ecológica es una cubierta que por su concepto es respetuosa con el medio ambiente, bien sea de manera pasiva o activa, utilizando materiales reciclados y/o reciclables, ayudando a reducir los efectos de contaminación, el consumo de energía de los edificios y ayudando a la gestión del agua de lluvia”, describe Fabien Remaut, Director de Icopal Hispania. Estos sistemas “colaboran en la limpieza del aire por algún mecanismo específico de acción, que mejoran la eficiencia energética del edificio, que tienen una buena durabilidad para dar el menor costo posible, y cuyos materiales de conformación tengan el menor impacto ambiental posible, tanto por su fabricación, su transporte, etc.”, analiza Ana Novo, Arquitecta de Teais.

Del mismo modo, Joan Ignasi Ordinas, Responsable Técnico de Lotum, expone que las cubiertas ecológicas, conocidas como Green Roofs, son aquellas en las que se aprovecha su superficie para convertirlas en zonas verdes y ajardinadas en las ciudades. “Son aplicables en prácticamente cualquier tipo de geometría, no estando sólo limitadas a las cubiertas planas, ya que en cubiertas inclinadas existen también varias soluciones posibles. Además, es posible incorporar en estas cubiertas sistemas de generación eléctricas, como las clásicas placas solares, e incluso también pequeños aerogeneradores”.

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