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La tipología de cubierta inclinada ha sido el sistema más utilizado desde su descubrimiento en arquitectura debido, fundamentalmente, a su sencillez constructiva, su fácil mantenimiento, la adaptación a los materiales existentes y su gran adaptación a las distintas condiciones del lugar.

Ya en la prehistoria el hombre confeccionaba precarias cubiertas con un entramado de ramas y listones, dándoles cierta inclinación para el escurrido del agua de las lluvias. De esta manera, la dificultad de dotar de impermeabilidad a los faldones que conforman la cubierta, otorgó a la pendiente el mayor protagonismo contra el paso del agua. En este sentido, una de sus principales ventajas que otorgan estas cubiertas, es la velocidad de escorrentía del agua de lluvia, la cual está directamente relacionada con la inclinación de su pendiente, así como por el coeficiente de fricción de la superficie de acabado. Es decir, a mayor velocidad del agua, menor es la posibilidad de filtración y de estancamiento.

Posteriormente, se han ido utilizando distintos materiales que solapándose sobre ellos mismos conseguían cierto grado de impermeabilización, tales como plantas, piedras planas, materiales de fibrocemento, chapas metálicas lisas, pizarra, paneles metálicos…, pero quizás las cubiertas inclinadas de teja han sido las más habituales. Actualmente, las cubiertas inclinadas han sufrido un gran desarrollo y están formadas por distintas capas que permiten mejorar su aislamiento térmico y su impermeabilización.

Pero, cuando un arquitecto se plantea la realización de una cubierta inclinada en un proyecto, debe tener en cuenta que existen muchas tipologías de cubiertas inclinadas, ya que cada región utiliza la solución mejor adaptada a sus necesidades locales.

Criterios de elección

Con lo explicado anteriormente queda claro que a la hora de decantarnos por elegir una cubierta inclinada hay que considerar que existen muchos criterios que pueden favorecer esta elección, pero siempre considerando que todo depende de la solución y el tipo de acabado que queramos darle a nuestro proyecto. En este sentido, “las cubiertas inclinadas nos permiten desde estéticas muy vanguardistas a estéticas muy tradicionales, también dependiendo de la zona en la que queramos realizar el proyecto, así las zonas de montaña invitan a cubiertas inclinadas con mucha pendiente, mientras que las zonas de urbanizaciones promueven el uso de cubiertas más tradicionales con pendientes más moderadas y acabados diferentes”, analiza Joaquín Esteban, Departamento Técnico de Onduline.

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