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El encarecimiento del suelo urbano resultado de su escasez, ha supuesto que cada vez los ayuntamientos tengan más dificultad a la hora de generar zonas verdes destinadas al ocio de los ciudadanos dentro de las grandes urbes, las cuales se consideran vitales para una vida sana. Se tiende a construir de lado a lado, dejando para el último minuto la creación de un espacio para la naturaleza, esto que a veces es suficiente en la mayor parte de los casos no lo es.
Imbuidos dentro de esta tendencia expansiva, ha surgido la necesidad de crear nuevas zonas donde abrir hueco a la naturaleza y para que podamos disfrutar de ella alejados del entorno exclusivamente urbano que nos rodea. En este sentido, muchas veces, se habilitan zonas en desuso o se aportan alternativas al embellecimiento de los espacios, lo que favorece la implantación de sistemas biológicos y naturales. Gracias a esto, se pueden rehabilitar zonas como las azoteas de edificios industriales, de casas, bloques de pisos, zonas comunitarias, aparcamientos o sobre vías de tránsito cubiertas, como espacios naturales.
Este movimiento ha estado y está muy instaurado y consolidado en gran cantidad de países europeos como Alemania y Suiza, entrando, en un principio, de forma tímida en nuestro país, pero que ahora, poco a poco va cogiendo fuerza, viendo cada vez más, edificios que optan por esta tipología de instalaciones para coronar sus azoteas. Aunque la experiencia de la instalación de estos elementos proceda de estos países, hay que tener en cuenta que son zonas muy diferentes climáticamente a la nuestra, de ambiente mediterráneo. Por lo que, este hecho, hace que surja la necesidad de adaptar las técnicas de construcción y diseño a nuestras condiciones para asegurar la viabilidad y éxito del proyecto.
Actualmente, se tratan de sistemas constructivos tan estandarizados como cualquier otro tipo de cubierta: la diferencia está en las propiedades de aislamiento y mejora del microclima que ofrecen, en la vegetación y la vida que pueden sostener. Las llamadas cubiertas verdes, o ecológicas, son una opción inmejorable en unas ciudades con tan poco espacio para la vegetación.
Las cubiertas ecológicas, además de influir en el mejoramiento del clima de la ciudad, también optimizan el aislamiento térmico, el almacenamiento de calor del edificio, además de su aislamiento acústico. De igual manera, aparte de los beneficios ambientales y de mejora de la vida urbana, son consideradas, a largo plazo, como más económicas que las cubiertas convencionales.
¿Qué es y qué la conforma?
Existen muchas definiciones que nos explican lo que es una cubierta ecológica y de qué elementos se compone; en opinión de Fabien Remaut, Director de Icopal Hispania, se trata de un elemento que, por su concepto, es respetuoso con el medio ambiente, bien sea de manera pasiva o activa, utilizando materiales reciclados y/o reciclables, ayudando a reducir los efectos de contaminación, el consumo de energía de los edificios y ayudando a la gestión del agua de lluvia. De igual manera, “se entiende como una cubierta vegetal, con la cual aprovechamos las superficies muertas de las cubiertas de los edificios para conseguir eliminar contaminación”, argumenta Javier Teso, TMM Roofing, de Sika.

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