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A día de hoy, en el sector de la acústica todavía existen ‘sonoros’ mitos que nada tienen que ver con la realidad. Por ejemplo, las bajas frecuencias que emanan de la música de una discoteca con el volumen ‘a todo trapo’ son las más difíciles de atenuar por el aislamiento acústico, según algunas de las conclusiones extraídas del foro de acústica celebrado hoy por Danosa, donde se han reunido los actores más importantes del sector.

De hecho, en contra de lo que se pueda pensar, estos sonidos graves no cesarán porque incorporemos más cantidad de material sino que deberán amortiguarse con soluciones multicapa, una especie de ‘sándwich’, formado por una membrana acústica y un material absorbente.

Y es que el aislamiento acústico se ha convertido en una cuestión prioritaria para el confort de nuestros hogares y edificios, teniendo en cuenta que España es el segundo país más ruidoso del mundo y que el 22% de la población está expuesta a niveles de sonido que sobrepasan los 65 decibelios diarios que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Asegurarnos de que funciona

Pero, ¿cómo tener claro que el tipo de aislamiento seleccionado funciona de una manera objetiva y rigurosa? ¿y cómo asegurar que se ha fabricado y testado en laboratorio siguiendo un control? A día de hoy, sorprendentemente, los productos de aislamiento acústico no están normalizados y no cuentan con el marcado CE, el sello que garantiza que el producto cumple con las obligaciones de la Unión Europea.

Por eso, para asegurarnos de que disponemos de la solución adecuada para el problema en concreto, ésta debe estar respaldada por el Documento de Idoneidad Técnica (DIT) y la Evaluación Técnica Europea (ETE) que verifiquen su idoneidad para el uso asignado y evalúen su calidad, sus prestaciones o las características propuestas por los fabricantes.

Además, dar en el clavo con la solución concreta para el ruido en cuestión no es tan complicado, pues ya existen softwares de cálculo que estudian cómo debe ser el aislamiento acústico en cada zona de un edificio en función de su exposición a determinados tipos de ruidos. Estos programas se nutren de una biblioteca de materiales que prescribe la solución adecuada en cada caso, lo cual hace la elección mucho más certera.

Sin olvidar la labor que desempeña el Building Information Modeling, más conocido como BIM, una metodología de trabajo colaborativa que permite visualizar en una maqueta digital todo el proyecto en sus distintas fases, lo que supone tener digitalizado el historial de vida del edificio, aportando eficiencia de tiempos y costes.

Según el responsable de aislamiento acústico de Danosa, José Ángel Gamallo, “tan importante como insonorizar un espacio es analizar la fuente y el tipo de ruido para elegir la solución más apropiada, pues solo con un adecuado aislamiento acústico, los españoles pueden reducir hasta en un 70% el ruido que sufren en sus hogares”.