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En estos días de confinamiento en nuestras casas, es más importante que nunca mantener una calidad del aire interior saludable.

Estamos conviviendo durante las 24 horas del día y el aire está más recargado de lo habitual.

En estas circunstancias cobra especial relevancia, airear la casa ventilando cada día los
espacios comunes y las habitaciones.

Los beneficios de abrir las ventanas

Ventilar es el primer paso para eliminar sustancias nocivas, evitar malos olores y la sensación de asfixia que puede producir el aislamiento.

En general, entendemos que el aire está cargado cuando el ambiente de un espacio se encuentra sobrecargado de dióxido de carbono.

Cuando abrimos las ventanas

  • Oxigenamos el aire: reducimos la concentración de CO2.
  • Regulamos la humedad para evitar la sequedad.
  • Reducimos el polvo: las partículas en suspensión y los malos olores son arrastrados por la corriente de aire creada al ventilar.

  • Permitimos que entren los rayos ultravioletas de sol que contribuyen a:
    • Facilitar que el sol actúe: los rayos ultravioletas calientan y desinfectan al actuar contra algunos organismos.

Si no ventilamos lo necesario, la humedad puede hacer aumentar el moho, se pueden producir más las alergias, aumentar la sensación de respirar mal, e incrementar las infecciones y gases
contaminantes.

Consejos para ventilar adecuadamente

Es recomendable ventilar cada estancia al menos 10 minutos al día para airear. Si en la casa conviven muchas personas es mejor ventilar durante más tiempo y más a menudo.

  • En los dormitorios: abrir las ventanas al levantarse para eliminar el aire cargado que se haya producido durante toda la noche. También está bien abrir las ventanas unos minutos antes de dormir.

  • En el comedor y salón: las ventilaremos según nos convenga mejor y teniendo en cuenta el tiempo exterior – clima local y estación-. En invierno es aconsejable hacerlo al mediodía, que es el momento más caliente del día. Y, por el contrario, en verano por la noche, que es el momento más frío del día.

En la cocina y el baño: si se dispone de ventanas, ventilar cada vez que se utilicen.

Por último, no debemos olvidar que, para mantener una buena calidad del aire en nuestra vivienda, es necesario contar con sistemas de puertas y ventanas de calidad que contribuyan tanto a una fácil y rápida ventilación como a conseguir el máximo aislamiento térmico y acústico.

Con el objetivo final de crear un hogar confortable, seguro y eficiente energéticamente.