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El Rey Martín I de Aragón (Gerona, 1356-Barcelona, 1410) eligió como residencia estival el castillo de Bellesguard, ubicado en el Barrio de Sant Gervasi de Cassoles. Al morir el rey, el castillo entró en decadencia, dejando de ser propiedad de la corona en 1422.

Posteriormente, en el siglo XVII sirvió de refugio para el bandolero Serrallonga. Años más tarde Antoni Gaudí recibió el encargo de rehabilitar el edificio y lo convirtió al neogótico respetando al máximo la anterior construcción. Gaudí aprovechó los pocos elementos restantes de la antigua fortaleza (paredes, patio…) para construir el nuevo Bellesguard. Además de la torre, la restauración de la muralla medieval y el diseño del jardín, Gaudí construyó un viaducto de refuerzo para el camino que conducía de la villa de San Gervasio al cementerio de la misma y que pasaba por la finca, el cual estructuró con unos pilares inclinados con forma de “pata de elefante”. El depósito se encuentra situado en el subsuelo de esta parcela, que tiene 4.090’24 m², entre las calles de Jaume Cáncer, número 32, y de la calle Bellesguard, 14, funcionando, como depósito de recogida de aguas pluviales. Existen documentos que ya hablan de la existencia de esta dotación en 1361. No obstante, los más recientes, son unas escrituras que lo datan en 1876.

Esta estructura cuenta con un espacio formado por siete naves longitudinales sostenidas por 30 pilares de 45 centímetros de ancho cada uno, lo que se conoce como una sala hipóstila y donde, por la reverberación del sonido, se pueden hacer actividades especiales.

Fue hace 20 años cuando se descubrió exactamente dónde se ocultaba este viejo depósito, denominado del Rei Martí, por el original dueño de los terrenos y que, se destinaba al aprovisionamiento de agua de la finca de la torre Bellesguard de Barcelona, obra de Antoni Gaudí. De esta manera, este depósito que quedó olvidado bajo un terreno de pinos, fue descubierto en un proceso de acondicionamiento donde se comprobó que en el subsuelo existía una dotación de más de 600 m2.

Una pequeña dotación presupuestaria permitió al distrito de Sarrià – Sant Gervasi, en Barcelona, proyectar una estrategia de reapropiación del depósito para pasar a convertirlo en una dotación para la ciudadanía. De este modo, el estudio realizará un ejercicio de reciclaje de la ciudad, donde se transforma un depósito de retención de agua en un equipamiento cultural. Un nuevo espacio que podrá ser todo. En este sentido, las obras para transformarlo en equipamiento cultural buscaban la idea de compartir el espacio, invitando a la ciudadanía a reapropiarse de un espacio redescubierto.

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