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fachada está formado por piezas de aluminio reciclado, aligerado mediante la inyección de gas (aluminium foam). Esto confiere al material, unas características especiales de ligereza y singularidad estética.
Estas lamas, montadas sobre la estructura de la pasarela, varían su dimensión perpendicular a fachada en función de la orientación de ésta, lo que permite combinar las necesidades de visibilidad y control solar.
Así, en las fachadas Sur y Oeste, una mayor dimensión les permite ejercer la función de brise–soleil para las horas en que el sol está más bajo. Por el contrario, en la fachada Norte, una menor dimensión permite que las vistas se abran hacia donde son más atractivas. Además, cada lama va variando su dimensión a lo largo de su altura, adoptando un perfil sinusoidal.
Las variaciones dimensionales de la celosía, tanto en sentido vertical como horizontal, permiten crear un efecto de superficie de doble curvatura que transmite a la fachada el trazado curvilíneo de la propia parcela. Las lamas, al estar montadas sobre una curva, reciben la luz solar de forma variable a lo largo de todo el año, de modo que el edificio presenta un aspecto distinto cada día y cada estación le transmite una forma específica de reflejar la luz natural. Las lamas, trabajadas cada una de manera individualizada para poner en valor las cualidades estéticas del material, confieren al edificio un brillo metálico y un carácter artesanal, de objeto precioso.

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