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Afinales del año 2008, el estudio de arquitectura Mestre Arquitectos, recibió, por parte de la Inmobiliaria Colonial, el encargo de reformar dos edificios que componían la antigua Sede de Bankpyme en Barcelona, uno situado en el cruce de la calle Amigó con la Travesera y el otro el contiguo, perteneciente a la calle Amigó. Esta reforma se planteó para conseguir transformar esta sede en un edificio más sostenible y modificando el antiguo programa por uno de oficinas en alquiler.

El proyecto se llevó a cabo a pesar de estar parado durante 3 largos años por culpa de la crisis, inaugurándose a finales de 2014. El objetivo que se seguía era adecuar las plantas existentes de ambos edificios como oficinas en alquiler, los cuales suman 3.300 y 4.812 m2, respectivamente, mientras el parking totaliza otros 4.066m2.

Para realizar una perfecta adecuación se previó un máximo de dos oficinas por planta, por lo que la modernización, algo indispensable en la reforma, adecuación y proyección de las instalaciones se llevó a cabo para conseguir tal fin.

En lo referente a la comunicación interior, se mantuvo el núcleo de accesos de ambos edificios, lo que permite continuar con la única escalera, la existente, la cual era suficiente dado que la altura de evacuación de la última planta era menor de 28 m. Además, se ha seguido el estudio realizado por la empresa “Resuelve”, asesor habitual de Colonial, en lo que a comunicación interior se refiere, donde se llegó a la conclusión del tipo de ascensores y medidas de cabinas que eran requeridas para un correcto funcionamiento, además de los tiempos de espera requeridos. Todo ello ha obligado a rehacer los huecos de paso, rompiendo los zunchos y teniendo que rehacer toda la estructura de las respectivas zonas de ascensores, además de adaptar ambos edificios a la normativa de accesibilidad que exige una cabina de 1,40×1,10 metros interiores.

En lo que se refiere al edificio Travesera, frente a los ascensores no se plantea vestíbulo alguno, dejando la zona abierta, tal y como estaba, en todas las plantas, pero que se puede compartimentar en función de la comercialización, lo que favorecerá una mayor flexibilidad.

Las plantas de oficinas se suministraron con falso suelo, sin el material de acabado, lo que permite a cada inquilino instalar según su conveniencia, gusto o por su color corporativo y, además, las oficinas incorporan un falso techo con la iluminación general de planta.

La intervención realizada por el estudio, se planteó limitarla a un tratamiento “epidérmico”, cambiando los materiales de acabado y los revestimientos. Por ello, se desmontaron forros, aplacados y demás elementos hasta dejar el edificio en su estructura.


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