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La contribución del ITA (Instituto Tecnológico de Aragón) a la sociedad está patente en todos los sectores en los que trabaja. A lo largo del tiempo, desde su creación en 1984, se ha adaptado a la oferta y demanda de cada momento, con el fin de potenciar el mejor aprovechamiento de los recursos económicos de Aragón mediante la I+D+i. Generando, por un lado, conocimiento en su faceta de desarrollo tecnológico y, por otro, colaborando con el tejido empresarial en la aplicación de este conocimiento adecuado a sus necesidades de innovación, actuando desde la sensibilización, la difusión, la formación y la realización de proyectos de I+D+i hasta la prestación de servicios tecnológicos de alto valor añadido. El ITA tiene dos sedes, en el campus Río Ebro de Zaragoza (calle María de Luna), y otra, la que tratamos en este reportaje, en el Parque Tecnológico Walqa de Huesca (edificio I+D+i), en el que se desarrolla la línea de TICs para Audiovisuales. La ubicación del Parque Tecnológico Walqa se encuentra en el límite entre el territorio natural y el territorio urbano, en el punto donde la ciudad consolidada se funde con el paisaje. Las políticas descentralizadoras del gobierno regional favorecieron la construcción del parque como un polo de innovación que sirviese de referente para fijar población en la zona y diversificar las actividades económicas, centradas todavía en un uso terciario decadente y en la agricultura tradicional. Era necesario generar este nuevo espacio de innovación para favorecer el intercambio de personas en el eje Huesca-Zaragoza.

Edificio del Instituto Tecnológico de Aragón (ITA) / BernAbad Arquitectura

En este contexto, el Instituto Tecnológico de Aragón (ITA) organizó un concurso de ideas para la construcción de su sede en la provincia de Huesca. El centro se concebía por parte de la propiedad como un lugar de referencia para el desarrollo y la investigación de nuevas tecnologías. El edificio debía, de alguna manera, representar la imagen de innovación que buscaba el centro, mediante una propuesta bioclimáticamente responsable. La actuación se ubica en una de las parcelas de borde, justo en los límites de los campos, con la presencia constante de los montes del Prepirineo al fondo. Será esta posición límite la que se utilizará como primera reflexión para el diseño del edificio. Frente a otras actuaciones del parque levantadas sin ninguna estructura espacial ni intención urbana, el proyecto crea primero un lugar próximo: un jardín en el que se plantará un bosquete de abedules que conformará la totalidad de la parcela y dentro del cual se levantará la edificación. De esta forma el edificio se levanta como parte del paisaje circundante.

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