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El Hospital Cardiológico Hisham A. Alsager, del estudio AGi architects, dirigido por los arquitectos Joaquín Pérez-Goicoechea y Nasser Abulhasan, ha sido seleccionado por el World Architecture Festival como finalista para competir por el premios WAF 2016 en la categoría de Edificios Sanitarios Construidos. El proyecto, construido en Kuwait, deberá enfrentarse a otros siete trabajos finalistas levantados en Malasia, Australia, Singapur, Reino Unido, Dinamarca y Suecia.

Esta novena edición de los premios WAF ha recibido más proyectos que nunca. Entre los finalistas se encuentran un total de 343 proyectos, procedentes de 58 países, y clasificados en 32 categorías. Los finalistas competirán en el World Architecture Festival en noviembre en Berlín, tras cuatro ediciones consecutivas del Festival celebradas en Singapur.

La experiencia de AGi architects en arquitectura sanitaria se ha visto recompensada con varios premios WAF en anteriores ediciones. La firma obtuvo el año pasado una Mención de Honor por la Clínica Ali Mohammed T. Al-Ghanim, en la categoría de Edificios Sanitarios Construidos, proyecto que ya había obtenido el Premio WAF 2013 en la categoría de Futuros Proyectos Sanitarios, cuando se encontraba en fase de construcción. También el Hospital Infantil de Kuwait obtuvo en 2010 el galardón WAF en Futuros Proyectos Sanitarios.

Como explica Joaquín Pérez-Goicoechea, socio cofundador de AGi architects, “todo el equipo está muy contento de que el Hospital Cardiológico se encuentre entre los finalistas a un Premio WAF en esta edición. Ahora, tanto Nasser como yo haremos todo lo posible para demostrar a los jueces los valores diferenciales del proyecto y por qué merece ser reconocido”.

AGi architects, estudio internacional de arquitectura con oficinas en Madrid y Kuwait, presentará su trabajo a un jurado de los premios WAF entre los días 16 y 18 de noviembre en Berlín, sede de la actual edición del Festival. Los proyectos ganadores en cada categoría realizarán una nueva presentación durante el viernes 18 de noviembre ante el Jurado principal de los premios WAF con el fin de optar a los premios globales del Festival, Edificio del Año, para los edificios construidos, y Futuro Proyecto del Año, en el caso de los que se encuentren en fase de diseño y/o construcción, cuyos ganadores se harán públicos esa misma noche.

En la mayoría de los casos, los hospitales se perciben como lugares con connotaciones negativas, y más en el caso de centros de rehabilitación y seguimiento donde los pacientes pasan mucho tiempo durante largos periodos. Así, el objetivo de AGi architects a la hora de diseñar el Hospital Cardiológico Hisham A. Alsager era cambiar esa percepción y conseguir idear un espacio positivo que pudiese actuar como contenedor de actividad social, más que un centro puramente hospitalario.

En este sentido, el primer elemento a considerar fue el exterior del edificio (incluida su materialidad y volumetría) ya que genera la primera conexión entre el paciente, el hospital y su entorno. En vez de tratar la volumetría como una construcción hospitalaria (volúmenes contenedores meramente funcionales), AGi architects propone un tratamiento más cercano a las dotaciones socio-culturales, generando un cuerpo rotundo de piedra marcado por dos grandes aperturas de color rojo en fachada, que invitan a acceder al interior del edificio/organismo, e insinúan lo que el usuario se va a encontrar una vez penetre en él. Esta piel de piedra es la que proporciona, además, la protección necesaria a las duras condiciones climatológicas kuwaitíes, garantizando unos niveles altos de sostenibilidad y bajos costes de mantenimiento.

El esquema anatómico del corazón y su funcionamiento en el conjunto del cuerpo humano fue el tema utilizado para el diseño del proyecto. El corazón es la cavidad central del sistema, un gran “atrio” que bombea la sangre nutriendo al resto de órganos y las células que los componen. De esta forma, el corazón está presente en el diseño del gran atrio central de triple altura al que vuelcan los espacios de espera y circulación; un espacio de color rojo, ampliamente iluminado con luz natural a través de distintos patios, que posibilita una experiencia hospitalaria desahogada, en contraste con los espacios de escala más ajustada que usualmente constituyen los edificios de esta índole. La circulación de los pacientes se produce hacia y desde este espacio (fuente de luz y vida), como circulan los glóbulos rojos en la sangre, y son recibidos en las consultas y diferentes departamentos para devolveros al sistema circulatorio una vez “reoxigenados”. La medicina cardiaca, sus fundamentos, e incluso la estética de sus herramientas de trabajo sirve para construir un discurso arquitectónico sobre el que proponer un edificio hospitalario diferente, con una clara vocación experiencial, que tiene en cuenta especialmente la situación específica del tipo de usuario: pacientes, y trabajadores, tratando de facilitar al máximo su paso por el centro.

Las consultas, agrupadas en tres niveles en el cuerpo sur del edificio, están planteadas como pequeñas células especializadas de gestión propia (gestionadas por un único doctor y su equipo), estando constituidas por dosáreas de exploración, una sala de consultas y unárea de espera propia. Cada célula se organiza en torno a un pequeño patio que dota de iluminación y ventilación natural, a la vez que de máxima privacidad, a cada una de las zonas. Pacientes y trabajadores acceden por zonas diferentes para una mayor eficiencia en las circulaciones.

Los servicios especializados de rehabilitación (como la piscina, el gimnasio y la pista de marcha), de investigación y de gestión del centro, se encuentran estratégicamente situados en la zona norte del edificio, lo que permite abrirlos hacia el exterior y proporcionarles vistas directas de la bahía de Kuwait así como unas condiciones de iluminación óptimas.

En el interior, la selección de materiales también está basada en criterios funcionales y relativos a las condiciones locales. Los suelos y zócalos en las zonas públicas son una extensión de la piedra exterior, confluyendo con paños metálicos de color rojo que conforman el atrio principal y los patios circundantes. En contraposición, las zonas de uso restringido al personal hospitalario, que tienen requerimientos de control bacteriológico y sanitario más altos, están acabadas en vinilo siguiendo un código de colores que ayuda a la distinción de los distintos departamentos y una mejor orientación dentro del edificio.

Se puede decir que el hospital no sólo cura las enfermedades cardíacas sino que trata de recrear un entorno de confort y positivismo, algo clave en un edificio de estas características.