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¿Cómo se compagina la docencia con el ejercicio profesional? ¿Resultó complicado el nacimiento de EMBA?

Para mí docencia y ejercicio profesional son dos partes intrínsecamente relacionadas con mi interés general por la arquitectura, y eso desde los inicios. De hecho, mi labor docente empezó antes de acabar la carrera, formando parte del equipo de Josep Quetglas en la asignatura de Historia de la Arquitectura Moderna de la ETSAB. Y también mis primeros trabajos profesionales empezaron por esas fechas, un par de años antes de acabar los estudios. Desde entonces la compaginación de uno y otro ha sido natural, parte de mi cotidianidad. Y se nutren mutuamente, porque en mis cursos de proyectos intento explorar posibilidades y situaciones que a menudo van más allá de los temas que estamos trabajando del estudio, y éste da una base que me parece imprescindible para abordar la arquitectura más allá de la especulación académica y poder acercar la escuela a la realidad.
En cuanto al nacimiento de EMBA, este no fue complicado como tal, porque desde muy joven tenía claro que quería intentar montar mi propio estudio. Aunque tuve posibilidades de quedarme en Japón trabajando para otros, vi que era imposible para mí establecer allí el estudio que yo quería y decidí volver a Barcelona. El nacimiento no fue complicado, como decía, pero la supervivencia del neonato sí. De hecho los primeros diez años de EMBA fueron de subsistencia bajo mínimos. Aunque se me presentaron varias oportunidades en esos años las rechacé porque no me interesaban e intuí que, de seguirlas, podríamos iniciar un camino acomodaticio y de no retorno hacia una arquitectura que no era la que quería hacer.

A nosotros nos salvó, como a tantos estudios catalanes de nuestra generación o más jóvenes, una política de concursos impulsada sobre todo por la Generalitat que reunía las suficientes características de transparencia, fiabilidad, recurrencia, apertura y ejecución como para dar juego a despachos con poca o ninguna experiencia que habían presentado una buena propuesta. Se construyó así un sistema que, aún no siendo perfecto y tener poca capacidad para incorporar innovaciones tipológicas o técnicas, fue generando un tejido transgeneracional y transescalar en el que había muchas oportunidades para poder construir. Ese sistema actualmente está en estado de coma, pero es el que ha permitido que muchos despachos puedan ahora presentarse a concursos internacionales donde se requiere experiencia previa. Hay muy pocos sitios en Europa que tengan tantas generaciones experimentadas y currículum construido como en Cataluña.

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