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Envac Iberia ha acometido el primer proyecto de este tipo en un hospital en Canadá. En concreto, la compañía ha gestionado íntegramente desde España el diseño e instalación del sistema neumático del Jewish General Hospital de Montreal, que cubre las necesidades de gestión de residuos de 254 camas, y que permite el transporte interior, mediante un sistema de doble tubería, de ropa blanca y residuos generales.

El proyecto ejecutado por Envac se ha llevado a cabo en unárea de 8.000 metros cuadrados en el que se concentran los servicios de urgencias y cuidados intensivos de este centro, y donde se han instalado 550 metros de doble tubería con 45 compuertas de entrada al sistema. Por sus características, se trata de un caso de integración del sistema neumático de recogida de residuos en un edificio ya existente, que viene justificado por una necesidad de mejorar la eficiencia relacionada con los procesos críticos de la logística hospitalaria. En particular, la nueva instalación genera ahorros cercanos al 20% en la gestión de la logística inversa.

El sistema neumático de recogida de residuos, que hoy está implantado en numerosas ciudades del mundo, hasta sumar más de 700 instalaciones operativas, fue inventado por Envac para gestionar la recogida de ropa usada y residuos en centros hospitalarios. En concreto, la primera instalación se llevó a cabo en 1961 en el Hospital de Sollefteå, en Suecia, y hasta hoy se ha implantado en más de 60 centros sanitarios en todo el mundo, que representan 42.000 camas.

En España, Envac ha implantado su sistema en tres centros sanitarios, que suman en total 1.500 camas: el Hospital Sant Pau, en Barcelona, y los Hospitales Santa Lucía y Los Arcos, en Murcia. En el primero, el sistema transporta ropa blanca y resto, y en los otros dos, el sistema gestiona además los envases.

La instalación de sistemas de recogida neumática en hospitales mejora la logística intrahospitalaria, al eliminar el uso de ascensores y liberar espacios en las zonas comunes; incrementa la higiene y la seguridad, dado que excluye todo contacto visual o físico con los residuos, que viajan a través de una red hermética, y reduce el personal dedicado a estas tareas, al tratarse de un sistema controlado íntegramente de forma automática.