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En un edificio en desuso, entre medianeras, con un gran patio interior, con uso anterior de Convento, se pretende, a través de un concurso organizado por la Diputación de Tarragona, generar un nuevo equipamiento, reconvirtiéndolo en la nueva Escuela de Arte y Música de Reus.

El solar en el que se encuentra ubicado el antiguo edificio, el cual da a dos calles paralelas, la calle del Vent y la calle San Jaume, es de forma alargada, y cuenta con una superficie de 649,20 m2 y con unos 44 metros de longitud entre las dos calles.

La normativa urbanística del municipio posibilitaba el derribo total del edificio existente, pero condicionaba la intervención a la conservación de la fachada protegida de corte clásico de la calle del Vent y el mantenimiento de la densidad edificatoria del edificio existente.

La propuesta, que se presentó a concurso, propone dos cuerpos anexos a las dos calles, que se unen por un nexo que respira entre dos patios, uno interior y el otro exterior.
El edificio se desarrolla en planta sótano, baja y tres plantas piso, con el objetivo de resolver, de manera simple y funcional, esta compleja superposición programática.
A través de la simplificación de la estructura, mediante grandes luces, se reduce el número de pilares, apoyada por dos grandes núcleos de accesos yuxtapuestos que dan gran versatilidad a la circulación según los usos y situaciones temporales. Todo esto queda completado con la presencia clara, a través de la piel metálica, del nuevo volumen respecto a la piel existente, buscando la armonía entre tradición y modernidad.

De esta manera, el edificio se presenta como una gran caja blanca, rotunda, asomando por encima de la fachada conservada, como muestra del nuevo cuerpo que nace para ofrecerse y servir a la ciudadanía.

Así pues, se trata de un contenedor abierto a la ciudad, que da a dos calles, dándole a los dos accesos la misma importancia, entradas y salidas, con dos núcleos yuxtapuestos iguales, que generan una circulación muy fluida.

Estos dos ejes verticales favorecen una simultaneidad de circulación fluida, completa y segura, pudiendo usar dos ascensores, con capacidad para 21 personas, en funciones de montacargas para obras de arte o instrumentos.

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