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Ubicada en un entorno de carácter residencial, aún por consolidad, donde predominan los bloques en manzana cerrada de reciente construcción, la parcela objeto de concurso, se sitúa al Noroeste del municipio de Alcobendas, en la urbanización Fuente Lucha, de Madrid.

Con forma rectangular, esta parcela cuenta con una superficie de 6.000 m2 y está alineada a las calles Pablo Iglesias y Paseo de la Fuentelucha en su alineación Este y Oeste respectivamente. Además, presenta un claro desnivel del terreno, donde la cota más baja estaría en la esquina Noreste, junto al parque, y la más alta diametralmente opuesta, en la esquina Suroeste, lo que provoca una diferencia entre ellas de prácticamente 4 metros.

Los condicionantes de acceso y orientación de la parcela, la voluntad expresa del promotor de crear un centro abierto y dinámico, así como crear un edificio singular para el nuevo barrio, han sido detalles fundamentales para la elección de la volumetría propuesta.

Por todo ello, Rafael de La-Hoz propone un edificio con tres cuerpos claramente diferenciados entre sí, pero totalmente interrelacionados: un cubo acristalado, un volumen macizo de mayor altura y una corona perimetral de proporciones horizontales. Este último se eleva del suelo para crear otro espacio diferente, una nueva plaza de confluencia e intercambio.
En este sentido, se buscó crear un volumen centrífugo y abierto hacia todas las direcciones, de tal manera que se invitara a los vecinos a entrar en él, considerándolo como un centro de encuentro y socialización. Por otro lado, se propone un edificio suficientemente representativo, limpio y rotundo, que permita que la población se pueda sentir identificada con él.

Así mismo, el hueco ocasionado por la corona perimetral configura un gran vacío, un amplio patio, en el que se insertan los otros dos volúmenes, dejando entre ellos espacios llenos de aire y de luz. Estos dos patios resultantes tienen caracteres contrapuestos debido a su tamaño, proporciones y orientación. El primero y de mayores dimensiones, de invierno, ajardinado y bien soleado. El segundo, de verano y con vocación vertical, en sombra.

Además, cada uno de estos volúmenes tiene un uso y un acceso independientes desde la calle, lo que permite su utilización en diferentes horarios y de distintas maneras, lo que ofrece una utilización completamente flexible del complejo.

Por oro lado, el volumen central acristalado representa el corazón de la propuesta. En él se albergarán la sala polivalente en planta baja, y el vestíbulo general del edificio junto alárea de exposiciones y elárea de descanso en planta primera. Su posición centrada en el conjunto entre los dos patios y tangente al volumen perimetral, lo convierten en un cuerpo aislado que, gracias a su materialidad cristalina, se asemejaría a una enorme linterna nocturna desde el exterior.

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