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Desde el exterior, la elegante volumetría de este edificio, en forma de “L”, se organiza según las premisas de la arquitectura clásica, dividiéndose en zócalo, cuerpo central y cornisa de coronamiento. El zócalo está formado por la planta baja, mientras que la cornisa está formada por la última planta, siendo ambos de color negro se diferencian cromáticamente del cuerpo central blanco, así como también en la dimensión de huecos en la piel exterior. El cuerpo central, dispone de potentes elementos voladizos a modo de marquesinas, que simulan las hojas abiertas de un libro. La disposición no alineada de las marquesinas aporta dinamismo a la fachada.
Es un establecimiento compuesto por líneas racionalistas, luminoso y confortable, que homenajea al mundo de los libros. Las paredes de los pasillos, de las zonas de las habitaciones, están decoradas con escrituras pertenecientes a siete diversos géneros dentro de la literatura, rasgo distintivo para cada una de las siete plantas del hotel. Cada una de ellas dedican un género literario: los cuentos, las aventuras, los clásicos medievales, el teatro, la ciencia y la ciencia ficción, el pensamiento y las grandes novelas. El diseño interior atribuye un valor especial a la circulación por el Hotel, la cual se efectúa sobre una concatenación de franjas bitonales en el pavimento, que asemejan los antiguos códigos de barras. Los pasillos, intimistas, flanqueados por destellos blancos lineales en las paredes oscuras, acompañan al huésped hasta los iluminados “libros abiertos”, conformados por la agrupación de dos entradas de habitación. Sobre las camas king Size uno puede leer párrafos de estos grandes clásicos y, en las habitaciones, figuran algunos de esos títulos.

 

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