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Con el paso de los años, la cerámica ha ganado terreno en distintas ubicaciones, dentro o fuera del hogar, con fines decorativos o funciones específicas… Es de esos materiales que nunca pasa de moda gracias a su practicidad, resistencia y durabilidad. Su ligereza y su facilidad de colocación, frente a otro tipo de materiales más pesados, ha hecho que sea un material muy versátil desde el punto de vista constructivo y decorativo, abriendo un gran abanico de posibilidades para la arquitectura y el diseño.
Como hemos comentado, dos de las cualidades más destacables de este material son su gran resistencia y durabilidad. Un producto duradero provoca un menor consumo de recursos a la larga y, gracias a ello, un menor impacto ambiental. Su elevada inercia térmica se convierte en otra ventaja ya que permite que actúe de manera muy eficiente como regulador del calor. Es un elemento que no transmite olores o bacterias, ni emite contaminantes, como pueden ser los compuestos orgánicos volátiles.
El sector cerámico se ha percibido a veces como algo tradicional y aburrido, sin embargo la realidad es bien distinta, ya que destaca por la alta tecnología empleada para su producción. Gracias a esto, se ha optimizado, de manera notable, el proceso de fabricación de los materiales, reduciendo el consumo de energía y agua, minimizando la generación de residuos y emisiones de CO2… Pero sobre todo, en estos últimos años, se han mejorado las prestaciones de los productos cerámicos en aspectos claves como el aislamiento acústico, térmico, ahorro energético, durabilidad y protección contra incendios, ofreciendo en todos los productos resultados superiores a los exigidos por el CTE.

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