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La butaca instalada es una butaca creada específicamente para el recinto y lleva el nombre del mismo.

Jean Nouvel ha dotado a esta sala de conciertos de una forma única: es un espacio modulable que envuelve al espectador. Los espectadores se ubican en balcones colgantes, lo que crea la sensación de estar suspendidos y rodeados por la música. El arquitecto Jean Nouvel y el acústico principal de la sala, sir Harold Marshall de Marshall Day Acoustics, han creado la sala realizando un maridaje entre arquitectura, acústica y escenografía.

El tiempo de reverberación de la Philharmonie de Paris des de entre 2 y 2,3 segundos, crea una sonoridad cálida y transparente. La percepción sonora es equivalente para todos los asistentes, independientemente de su ubicación en la sala, lo que democratiza la vivencia del concierto.

Reto 1: exigentes requerimientos acústicos

Figueras ha trabajado directamente con los ingenieros acústicos y los escenógrafos para conseguir que la butaca diseñada por Jean Nouvel Ateliers cumpliese con los exigentes requisitos acústicos contribuyendo a la excepcional acústica global de la sala.

El reto de este proyecto ha radicado en crear una butaca de muy baja absorción acústica que permitiera generar una mayor reverberación y compensar con ello el gran volumen de la sala, a pesar de su aspecto, ya que es gruesa y mullida. Han sido necesarias numerosas revisiones de la construcción de la butaca y hasta 10 ensayos acústicos en laboratorios de París y Barcelona para conseguir el producto deseado.

Reto 2: butacas de sastrería para una sala modulable

Otro reto del proyecto, consistió en crear butacas a medida, un producto de sastrería que se adapta a la perfección a cada uno de los rincones de la sala ondulante. La butaca del modelo Philharmonie, de la cual se han montado 1.800 unidades, se caracteriza por disponer de un mecanismo sincronizado de respaldo y asiento de manera que en posición recogida ocupa el mínimo espacio. Además la sala dispone de 282 unidades de una versión con respaldo fijo de la misma butaca para las zonas de grada con poca profundidad.

Las butacas de la Philharmonie disponen de 8 tonos de tapicería diferentes, 5 anchos distintos, y 4 tonos de madera distintos. La madera se ha tratado para obtener el máximo brillo de forma similar a los pianos, y los diferentes tonos de butaca distinguen zonas diferentes según el criterio del arquitecto.

Jean Nouvel concibió la Philharmonie como una sala de conciertos modulable, que pudiese adaptarse a cada tipo de concierto o espectáculo. Por ese motivo, existen dos sistemas deasientos móviles y las butacas Figueras debían adaptarse a ellos. En el coro, tras la orquesta, se ha instalado una tribuna telescópica para 319 personas. Jean Nouvel quiso recuperar el coro clásico, pero en este caso, los asientos pueden ocultarse si no se utiliza la zona. En este espacio, Figueras ha instalado una de sus butacas más compactas y confortables. El segundo sistema móvil se halla en la platea frente a la orquesta y gracias a él 476 butacas Figueras pueden ser ocultadas bajo el suelo. El escenario se desplaza entonces al fondo, permitiendo que unas 1.000 personas puedan situarse de pie para disfrutar de conciertos de otros géneros.

La silla Oxymore de Figueras –diseño de Jean Nouvel- también ha sido escogida para ampliar aforo en caso necesario, ya que hay 300 unidades que pueden ser almacenadas o dispuestas según la ocasión. Gracias a estas adaptaciones, la Philharmonie de París puede acoger música clásica, conciertos de pop, jazz y rock o espectáculos de todo tipo.