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Barragán, Fisac y Torroja son para Francisco Mangado…, mientras que Mies Van der Rohe y Louis Kahn… (háblenos de ello)

Todos ellos son maestros de la arquitectura que, de una u otra manera, en uno u otro momento de nuestro trabajo, nos influyen y nos sugieren la extraordinaria capacidad que la arquitectura tiene para mejorar nuestra realidad inmediata. La arquitectura como cualquier otra disciplina y trabajo, se basa en las referencias. La historia de la arquitectura es un extraordinario libro abierto, cuajado y repleto de referencias y conocimientos que hoy en día resultan extraordinariamente útiles y activos. Uno de los errores en general de la sociedad en nuestro tiempo, es no tener en cuenta la historia. Toda actividad que no tiene en cuenta la historia o el tiempo es una actividad que en gran medida está condenada a resultar banal. Por eso el conocimiento acerca de los arquitectos que usted ha citado y naturalmente de otros muchos como es lógico, resulta esencial para hacer y para enseñar arquitectura. Piense por ejemplo en las escuelas de arquitectura donde la mayoría de los estudiantes quedan fascinados por las imágenes más novedosas, casi todas ellas condenadas a una existencia efímera, y sin embargo desconocen la obra de muchos de estos arquitectos, obra que constituye una lección de sabiduría e inteligencia que no se puede ignorar.

Profesor, editor, arquitecto en ejercicio, jurado de concursos, ganador de gran cantidad de premios… ¿qué más le gustaría realizar?

A mí lo que más me gusta hacer es arquitectura. Pero la arquitectura es un fenómeno complejo en el que intervienen muchos factores y que se relaciona con disciplinas y actividades muy variadas. Ojo, no nos equivoquemos, eso no significa que nuestra disciplina tenga que quedar diluida, antes bien, el ejercicio de actividades y conocimientos paralelos, siempre ha de estar supeditado en lo esencial al hecho de que todas ellas han de contribuir a mejorar y enriquecer el hecho básico de la actividad del arquitecto, que no es otro que la construcción del proyecto arquitectónico y la ciudad.

En Junio de 2008 promovió la Fundación Arquitectura y Sociedad, favoreciendo la interacción de la arquitectura con otras disciplinas, ¿qué movió a Francisco Mangado a tomar esta iniciativa?

La arquitectura es un hecho de dimensión social e indudablemente de servicio. Ahora bien, como he dicho muchas veces, no hay que confundir servicio con servilismo, o dicho de otra manera, la arquitectura no puede ser un simple reflejo de la realidad que nos rodea, en muchos casos marcada por un acento de gran banalidad y falta de rigor. Vivimos en un mercado en el que a la arquitectura apenas se le exigen compromisos; basta con que sea novedosa o que responda de manera satisfactoria al mero hecho productivo. Por el contrario, la idea de servicio que tengo implica la idea de transgresión, de intentar dar más de lo que esa sociedad reclama.

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