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LAS 10 CAUSAS PRINCIPALES DE PROBLEMAS
Para empezar, las causas son múltiples pero fundamentalmente las 10 siguientes pueden darse y con ellas damos un alcance muy exhaustivo de esta problemática:
1.- Holguras más allá de las tolerancias admitidas por la Norma en la propia fabricación de tubería y manguitos de soldadura. Incluiremos aquí también los denominados “poros” en la tubería por ser un defecto de fabricación, si bien son muy inusuales por lo general.
2.- Deformaciones de estos mismos materiales causadas durante el transporte o el inadecuado acopio en la propia obra.
3.- Deficiente preparación de la soldadura, ya sea ésta a tope o con manguitos e independientemente del material utilizado (HDPE o PVC-U). Esta es la causa más evitable, pues depende de la atención que preste el instalador, y creemos que también la más frecuente.
4.- Olvido en la aplicación de la electrofusión: error de bulto típico de principiantes que colocan todos los manguitos de la línea y cortan su jornada dejando uno o varios sin conectar.
5.- Utilización de máquinas de electrofusión en mal estado o carentes de revisión que aplican voltajes alterados y que no concuerdan con los tiempos de soldadura estándar establecidos. Aquí existe el peligro adicional de aplicar tiempos superiores a los necesarios y que el tubo salga ardiendo o que se produzcan explosiones del manguito con la posibilidad de los consiguientes daños personales para el instalador.
6.- Una aplicación deficiente de la soldadura a tope en altura cuando no se consigue alinear perfectamente las tuberías a soldar. Esto se produce por falta de útiles adecuados para este fin.
7.- En ocasiones se pueden producir roturas en el propio colectorpor falta de arriostramiento lateral, atrapamiento del colector entre elementos de estructura y fachada que no permiten ningún grado de libertad, algún vicio oculto en la soldadura ya inicialmente deficiente en el tercio superior del tubo (que por ello no fuga durante años), clips o abrazaderas demasiado apretadas que obligan a dilatar de forma anómala y no repartida en toda la longitud del colector.
8.- A veces el origen de las fugas o roturas se produce en golpeos fortuitos producidos por terceros durante la fase de obra o la de utilización del edificio.
9.- No poco habituales son las fugas y roturas por la “fatiga” de las fijaciones (mordazas, tacos, varillas, rieles) que dan como consecuencia una caída progresiva del nivel del colector (inicialmente sin pendiente) y que fuerza puntualmente algunos puntos del mismo. Esta razón y la número 7 (ya comentada) se ven a veces agravadas por la insuficiencia de la red enterrada para trasegar el caudal de diseño y los movimientos laterales no previstos del sistema al no poder purgar el aire de forma natural ya que cesa el principio de presión atmosférica en la descarga (asunción de base del cálculo sifónico).
10.- Una fuga más habitual que las demás desde un punto de vista estadístico es la del manguito de 160mm, cuyo ratio de anchura respecto a su diámetro es el menor de todos y que por tanto dispone de una menor superficie de contacto para sustentar la soldadura.
En general, las causas son diversas y no es infrecuente encontrarnos con un sistema, que ha sido incluso sometido a tests de estanquidad neumática o hidráulica, y que produce a lo largo de su vida útil algún tipo de fuga o necesidad de reparación.

¿Y QUIÉN ME LO REPARA?
Para responder a esta pregunta hay que salirse delámbito puramente técnico e incluir aspectos de índole económica, sectorial, mercantil e incluso legal.
Es obvio que la primera opción es acudir al instalador original que realizó la instalación y que dio la garantía. En el mercado español, durante los últimos 15 años, dar una garantía decenal de la instalación sifónica era algo de lo más habitual y aún hoy se sigue haciendo casi por defecto.

El problema viene cuando la compañía que lo instaló ha desaparecido o cesado sus actividades por muy diversas causas (quiebra, concurso de acreedores, declaración judicial de insolvencia –punible o no-, jubilación del fundador, etc).

En estos casos, siendo el sistema sifónico una instalación verdaderamente técnica, calculada y realizada a medida, lo mejor (y yo diría que lo único) es ponerse en manos de un verdadero especialista en servicios integrales de drenaje de cubiertas.

Primero realizará un diagnóstico bien fundamentado y siguiendo el debido protocolo sin descartar ninguna posibilidad a priori.
Seguidamente propondrá la solución viable más económica para el cliente, que realizaráCOMPROBANDO LOS CÁLCULOS con su software sifónico. Realizar reparaciones sin tener en cuenta los cálculos es altamente desaconsejable pues el problema puede surgir de nuevo y, lo que es peor, se pueden causar desequilibrios fatales en parámetros claves del sistema como la presión y la velocidad.

Un profesional de la reparación de sistemas sifónicos no tendrá problema en extender una garantía de la totalidad del sistema, lógicamente previa revisión y recalculo del mismo.

En muchas ocasiones, más que reparar se tratará de reforzar sistemas inicialmente mal parametrizados (intensidad pluviométrica de diseño) o con insuficiencia en la capacidad de la red enterrada. Pero de ello ya hemos hablado en posts anteriores.
Y por último, una llamada de atención respecto al granizo, protagonista este verano en numerosas ciudades españolas y que ha causado estragos en los sistemas de evacuación de pluviales de cubiertas y calles. Pero eso será en el siguiente post…