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El 7 de junio de 2018 tuvo lugar el Fallo del Premio PFC/TFM del Foro Universitario Cerámico Hispalyt, cuyo fin es reconocer a aquellos Proyectos Final de Carrera (PFC) o Trabajos Fin de Master (TFM) en los que se haya empleado de forma significativa el ladrillo cara vista.

Este Premio estaba dirigido a alumnos que hubieran presentado su PFC/TFM con ladrillo cara vista entre diciembre de 2015 y mayo de 2018. El objetivo de esta convocatoria es fomentar el conocimiento y la reflexión sobre los materiales cerámicos entre los estudiantes que están finalizando sus estudios.

El plazo límite para la presentación de los proyectos fue el 30 de mayo y se recibieron 21 trabajos con un gran nivel y una alta valoración por parte de los miembros del Jurado.

El certamen, que ha contado con el patrocinio de Endesa, está dotado con un Primer Premio de 1.000 €, y tres menciones de 500 € cada una.

El Jurado estuvo compuesto por arquitectos de reconocido prestigio, como Luis Martínez Santa-María y Vicente Sarrablo Moreno, además de Enrique Sanz, director de la revista conarquitectura y Pedro Rognoni, presidente de la Sección de Ladrillos Cara Vista de Hispalyt, promotora de este Concurso.

Tras una larga deliberación, el fallo del Jurado fue:

Primer Premio: Smithfield Abbey Campus, de Ricardo Fernández González. Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. El jurado ha valorado la integración del ladrillo como elemento estructural en muros y en bóvedas dípteras, dimensionadas de acuerdo a la geometría del edificio existente donde se interviene. El proyecto es una interesante investigación de la aplicación del ladrillo de manera unitaria: en la conformación del espacio, como acabado y como elemento estructural. El jurado también valora el espléndido grafismo y la definición constructiva de todos los elementos cerámicos en el proyecto.  

Mención: Residencia Nobel en Estocolmo, de Jorge Calzada Sánchez. Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Este proyecto ha sido valorado por el jurado por tratarse de una elegante fusión de referen­cias a la arquitectura nórdica, en cuanto a manera de relacionarse con el sitio, por la conexión con las edificaciones existentes y con la luz, pero sobre todo, por la utilización del ladrillo con toda su capacidad expresiva, constructiva y tectónica; estas cualidades se reflejan en los cuidados y precisos dibujos del proyecto.

 

Mención: Albergue y centro de interpretación del Camino de Santiago junto a Santa María de Eunate, de Sofía Castiello Raluy. Escuela de Ingeniería y Arquitectura de Zaragoza. Al jurado le han interesado numerosos aspectos de esta propuesta. Desde la colocación del edificio en su entorno hasta la distribución en planta de los espacios: un programa comple­jo en cuanto a recorridos, pero concretado de manera elemental y muy elegante. El ladrillo está presente como elemento de cerramiento, como muro, pero también como encofrado perdido de las losas horizontales de forjado. Los alzados, al igual que las plantas, hacen de la sencillez y contención su mejor valor.

Mención: La Casa Roja, de Carmen Cabañas Barrajon. Escuela de Arquitectura de Toledo. Se valora, por un lado, la decisión por la integración del ladrillo como material unitario para un programa de vivienda-paseo, con una geometría especial. Por otra parte, el grafismo utilizado para explicar el proyecto se basa en perspectivas axonométricas, sin modelos en tres dimensiones, ni representación de colores, texturas o luces; dejando evidencia de que la arquitectura se encuentra más en decisiones intelectuales.