Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

El hospital de la Línea se sitúa en un solar que quedaba dividido en dos partes por La Vía Parque. La prolongación de esta vía era fundamental para la integración urbana y la conexión entre el Este y el Oeste de la ciudad, además de una cuestión normativa impuesta por su carácter de sistema general dentro del PGOU. De esta manera, debido a la gran vocación urbana que tiene el edificio, los arquitectos la potencian a través del soterramiento de esta vía, de modo que toda la parcela del hospital, junto con su vestíbulo, queda transitable peatonalmente y conectada con la ciudad.

Con esto se define un bloque longitudinal en el que se incluye los servicios terciarios y frente a él, se sitúa el hospital con cuatro cuerpos dispuestos transversalmente y unidos entre ellos en la zona donde se insertan todas las funciones asistenciales que necesitan conexión ambulatoria. De este modo, el estudio proyectó un centro constituido por el usuario, por lo que debe sentirse cómodamente identificado con él.

En planta, la geometría genera un juego formal mediante el empleo de trazas diferentes en las generatrices de los bloques, reforzando la integración del edificio en la trama urbana. En este sentido, en cada bloque se evidencia una trama estructural y funcional única para el conjunto del hospital. Ésta es capaz de soportar diferentes planteamientos en función de los distintos matices que provocan usos o actividades singulares.

Para realizar esta trama, se ha empleado un módulo único de 3,60 por 7,50 metros, módulo que fue analizado, comprobando su validez y compatibilidad por los arquitectos previamente, y que cuentan con las dimensiones idóneas de consultas, habitaciones individuales y plazas de aparcamiento. Además, el módulo resuelve racionalmente la distribución de las diferentes áreas del edificio de acuerdo a las necesidades que en cada caso se plantean.

Así pues, la volumetría resultante surge del equilibrado uso del módulo y de las soluciones técnicas aportadas, de tal forma que tanto la lógica constructiva y estructural, la racionalidad en los usos y la distribución de espacios, se evidencian en todo el edificio. El módulo impone un ritmo, que introduce una escala y armonía precisa al conjunto.

Además, los giros de los diferentes cuerpos crean espacios interiores y exteriores más sugerentes, consiguiendo que el edificio se integre mejor con el parcelario existente, evitando una implantación de geometría rígida en una trama fragmentada. De este modo, los espacios que generan las diferentes trazas conforman lugares de cierta polivalencia, necesarios como elementos de transición entre áreas, con posibles usos útiles en los hospitales para esperas de camas, aparataje o simplemente como remansos visuales.

Se genera un juego de patios, que no solo es el resultado de los ?vacíos? entre los cuerpos edificados sino que se convierten en elementos fundamentales en la configuración arquitectónica global, desde el punto de vista de la lógica compositiva de alzados y volumetría y como fuente de luz para todas las áreas del hospital.

Ver reportaje completo >>>>