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El Monasterio de Santa María de Valbuena se emplaza en la comarca de la Ribera del Duero, en una terraza del valle, entre el río y el Páramo. Esta zona está dedicada preferentemente al cultivo de la viña, siendo, probablemente, el Monasterio el introductor del cultivo de la vid en la comarca.

Tanto el edificio como la finca son propiedad del Arzobispado de Valladolid, el cual llegó a un acuerdo en el año 2006 con la empresa Hotel Agua de Valbuena S.L., con el objetivo de instalar en las dependencias del Monasterio un hotel de cinco estrellas y un balneario.

Desde 1931 el Monasterio está declarado Bien de Interés Cultural. Fue fundado en el siglo XII, y a lo largo de este siglo y de los dos siguientes se le fueron realizando gran parte de los trabajos de construcción de la iglesia, claustro bajo y sus dependencias anejas, los cuales mantienen un estilo gótico cisterciense propio de la orden bajo la que se originaron.
Hasta los comienzos del siglo XXI se han ido realizando múltiples obras en el conjunto, las cuales tuvieron por objeto reconstruir y consolidar los edificios existentes. Las últimas se destinaron, además de a restaurar el edificio, a albergar diferentes dependencias del Monasterio para la Fundación de Las Edades del Hombre y una hospedería, quedando algunos espacios del edificio sin uso.

El proyecto de reforma y adaptación para hotel balneario se realizó en dos fases. En la primera de ellas se intervino sobre varias zonas del edificio existente, como son el conjunto de construcciones en torno al Patio del Compás (salvo las antiguas caballerizas), el Claustro alto, las alas de los antiguos dormitorios de los monjes y la Hospedería, pero sin actuar ni en la Iglesia, la cual mantiene su uso como iglesia Parroquial de San Bernardo ni en el Claustro bajo, el cual tiene un uso compartido por el Hotel y por la Fundación de Las Edades del Hombre. Siendo la superficie sobre la que intervino en la primera fase de 8.974,83 m2.

La segunda fase de proyecto, en la zona Sur donde se ubica el Monasterio, se produce un desnivel brusco de unos 10 metros, entre la llanura y la vega inmediata al cauce del río, fue la realización de un nuevo edificio en la ladera hacia el río con una superficie de 3.394,60 m2.

La actuación que se desarrolló en el conjunto fue adaptar las edificaciones existentes para el uso de Hotel. Así pues, las premisas que se debían cumplir eran las de respetar al máximo el edificio existente, adaptándolo para resolver las exigencias de funcionalidad y confort.

En este sentido, uno de los principales problemas a los que se enfrentaron los arquitectos fue el de conectar los diferentes usos del hotel en un edificio con una planta tan compleja, sobre todo derivados de la necesidad de establecer recorridos claros para el acceso de los clientes a todos los espacios, sin realizar una intervención agresiva en el edificio existente. Esto se resolvió con un nuevo bloque de comunicación que conecta todo el edificio de hotel y éste a la vez con el balneario. A pesar de que por las dimensiones del edificio los recorridos siguen siendo largos, finalmente este bloque de comunicación no altera la estructura del edificio protegido.

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