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La fachada del templo presenta un gran plano rectangular, declarando con énfasis su frontalidad hacia la plaza. Así mismo, una gran marquesina protege y anuncia una ancha entrada de 11 metros, y sus múltiples puertas son abatibles y transparentes, admitiendo la total conexión visual del interior de la iglesia con el espacio exterior de la plaza. Se trata de un edificio exento que se encuentra en el núcleo del conjunto urbano, por lo que su volumetría exterior, de diseño moderno, ofrece solidez y aplomo.

Cuenta con un gran campanario de 43 metros de altura, que permite que la iglesia pueda ser divisada desde una gran distancia, sirviendo de referencia a los conductores de la Carretera Nacional, donde está ubicada.

A pesar del marcado carácter moderno que tiene el exterior de la iglesia, su organización deriva de iglesias tradicionales, presentando un diseño con características arquitectónicas reconocibles, que han sido extraídas de prototipos de templos cristianos, tales como el campanario, los vitrales, el altar frontal, el baptisterio, el coro, las tres capillas y el patio interior. La propuesta de arquitectura, interiorismo y diseño es, a un tiempo, reconocible y novedosa. Interiormente, su planta está formada por una nave central de 15 metros de ancho, por 18 metros de largo, y 15 metros de alto, cuyo eje Norte-Sur desemboca en el altar.

La luz natural se convierte en el centro de este proyecto: cada una de las tres pequeñas capillas, orientadas al Este, tiene una fuente de luz cenital natural mediante un gran tiro vertical coronado por un romboide en la cubierta. Mientras, por encima del altar, hacia el Norte, hay un gran lucernario cuya luz dibuja una cruz latina en el vacío que preside la totalidad del espacio; mientras que en el Oeste de la nave se sitúa el baptisterio y el coro en un piso superior.

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