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Actualmente parece que se están visualizando pequeños síntomas de recuperación del sector, ¿opina que es así? ¿cómo están contribuyendo los arquitectos a este proceso?

Es cierto que el sector se está moviendo un poco. Están apareciendo de forma muy tímida pequeñas operaciones de vivienda privada y la Administración pública ha empezado a publicar algunos concursos. No podía ser de otra forma ya que el país no puede permitirse un estancamiento total como el que hemos vivido estos últimos años eternamente. Pero lo hace muy poco a poco, a un ritmo muy lento y siempre con operaciones pequeñas y de poco presupuesto. Debemos esperar a ver cómo evoluciona el sector este año.

Los arquitectos, por su parte, han abierto su campo de acción. La profesión se ha reconvertido en un servicio, que no forzosamente está vinculada a la construcción final. De esta manera, la supervivencia de la profesión no depende exclusivamente de la recuperación del sector de la construcción y puede ofertar servicios de asesoramiento técnico o de diseño que no están vinculadas a grandes inversiones.

Desde su punto de vista, ¿qué principales pasos habría que dar para establecer un proyecto de futuro que no desemboque en otra crisis del sector de la construcción?

Como he dicho antes es fundamental abrir nuestro campo de trabajo. Los arquitectos estamos preparados para hacer mucho más que construir. Creo que, en estos momentos, ya está claro que el futuro de las ciudades no pasará sólo por la construcción de nuevos edificios sino que fundamentalmente se basará en la gestión del tejido construido. Si queremos ser útiles deberemos reconvertirnos y adaptarnos a las necesidades reales de los ciudadanos y creo que estamos sobradamente preparados para ello. Debemos empezar a proponer estrategias de transformación de la ciudad a partir de la gestión de lo existente, a todas las escalas. Desde la reconversión de piezas industriales para nuevos usos hasta el simple asesoramiento de comunidades de vecinos para el mantenimiento y mejora de fincas antiguas. Todo es importante.

¿Considera que los Colegios deArquitectura y el CSCAE, como máximo órgano responsable, realizan las acciones adecuadas para favorecer el desarrollo de la profesión? ¿Qué más les pediría?

Francamente, creo que es un error esperar que este tipo de instituciones puedan resolvernos el problema. Sencillamente no está en sus manos y sería injusto pedirles eso. Después de años de bonanza económica, los profesionales de la arquitectura no han pasado por sus mejores momentos.

¿Qué le diría a un joven atraído por los estudios de arquitectura que duda sobre si cursarlos o no?

Creo que es un magnífico momento para cursar estudios de arquitectura. Es una profesión apasionante y estamos viviendo cambios como no se habían vivido desde hace más de un siglo. Esos cambios van a implicar un cambio de paradigma en la arquitectura, comparable a los cambios que propiciaron el nacimiento de la Arquitectura Moderna en aquel momento. De hecho, la ciudadanía ya los está reclamando, consciente que los edificios que se han producido en las últimas décadas no responden en absoluto a las necesidades de la situación actual.

Es, por tanto, el nacimiento de una nueva arquitectura y ello debería generar ilusión a las nuevas generaciones, independientemente de las dificultades económicas con las que se van a encontrar, dificultades, por otra parte, que afectan en este momento a todas las profesiones.

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