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José María Jujol, José Antonio Coderch, Eduardo Torroja, aportan a Josep Llinás…, mientras que Mies Van der Rohe y Alejandro de la Sota son…
Todos grandísimos arquitectos, incluyendo a Torroja, que era ingeniero y del que ahora me viene a la cabeza una frase suya, que me impresionó hace años; transcribo de memoria. “Un momento de inspiración genial es siempre el resultado de un drama, que frecuentemente es a su vez el resultado de toda una vida dedicada al trabajo”. Que, a su vez, me hace pensar también en mi propio trabajo, todavía a la espera de un momento de inspiración genial…
Destaca, de su trayectoria profesional, el contraste de sus intervenciones humildemente atrevidas y su pasión por el arquitecto modernista Josep María Jujol, del cual escribió un libro y restauró el Teatro Metropol de Tarragona. ¿A qué se debe?
He pasado épocas en las que la admiración por determinadas arquitecturas ha sido de gran intensidad. En el caso de Josep María Jujol, la admiración permanece desde hace años y cuando vuelvo a ver algunas de sus obras la admiración y la simpatía se renuevan.
La obra de Jujol, como es conocido, utiliza si es posible materiales de segunda mano que reforma y adapta a nuevos usos pero, cuando debe utilizar materiales de nueva planta, los somete a diferentes operaciones (cortes, perforaciones, plegados, etc.) que los sitúa en la órbita de los primeros, los de segunda mano, frágiles, algo descompuestos y provisionalmente útiles, podríamos decir. Introduce los materiales con los que construye en el ciclo de la vida, que lleva implícita su desaparición, lo cual es excepcional cuando se trata de arquitectura y emocionante cuando se revisita porque precisamente aquello destinado a desaparecer no desaparece. Se resiste a desaparecer.
Profesor, jurado de concursos, ganador de gran cantidad de premios, conferenciante, escritor… ¿qué más le gustaría realizar?
Nada en especial. Seguir trabajando hasta que llegue el momento que antes comentaba, si se me permite continuar con la superficial broma del principio…
Como docente, que ha sido durante muchos años, tanto de universidad como de “workshops”, ¿qué valores encuentra en las nuevas generaciones de arquitectos? ¿Qué aprende de sus alumnos?
Hace muchos años que no soy profesor, pero ahora, en contactos recientes con alguna escuela, me ha sorprendido ver la seriedad con que trabajan los estudiantes y el convencimiento con que realizan ejercicios, a veces muy irreales.

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