Escrito por Comunicados

Keraben desarrolla papel de la cerámica en la construcción sostenible como motor de recuperación económica

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Según el último informe presentado por Caixabank Research, la actividad en el mercado inmobiliario español se está recuperando de la extraordinaria caída experimentada durante el primer confinamiento. A esta recuperación hay que unir el Plan de Recuperación Europeo Next Generation EU (NGEU), dotado con 750.000 millones de euros y en el que se apuesta por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55% en 2030 respecto a los niveles de 1990. Según este citado informe, “está claro que la renovación del parque de edificios europeo, donde se materializa el 40% del consumo energético del continente, será clave para lograr este objetivo”.

En España, cuatro de cada cinco edificios son energéticamente ineficientes, lo que significa que no cuentan con los niveles adecuados de aislamiento térmico, o que incluso carecen de él. Esta es una de las conclusiones extraídas en el estudio presentado por la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP) sobre el sector de la construcción en tiempos de coronavirus. Otra de las cuestiones que el confinamiento ha puesto de relieve ha sido la falta de calidad y carencias funcionales de nuestros hogares. Es necesario vivir en edificios sostenibles mejor adaptados a las necesidades de sus usuarios, lo que además supondría un ahorro.

En este escenario, la cerámica como material de construcción supone una gran ventaja y una apuesta por la sostenibilidad y la eficiencia energética. Estamos ante un producto respetuoso con el medio ambiente. Las materias primas que conforman la cerámica son elementos básicos, como la tierra o arcilla, el agua y el fuego, 100% reciclables y reutilizables. En Keraben Grupo, producimos bajo criterios de eficiencia energética y minimizamos residuos desde 1974.

Es, además, un producto resistente. El porcelánico no se deforma ni se ve afectado por cambios bruscos de temperatura, aunque se produzca una helada. También aguanta muchos de los químicos ácidos y alcalinos más agresivos, por lo que su uso es muy recomendable en fachadas, ya que asegura la total protección ante los agentes atmosféricos, garantizando la durabilidad del aislamiento térmico; y en suelos, donde llega a soportar cargas pesadas y evita rayaduras, ya sean de mascotas o de muebles.

Otra de sus características es que es duradera en el tiempo. La cerámica tarda mucho en envejecer, en comparación con otros materiales, ya que es inalterable casi frente a cualquier agente externo. Incluso bajo las inclemencias del tiempo, permanece como nueva. Al ser mayor su rendimiento y su resistencia, también se triplica su vida útil. Su durabilidad es cinco veces más alta que la de otros materiales, como el vinilo, contribuyendo, así, a reducir la huella de carbono.

La cerámica es el cerramiento ideal para los sistemas de fachada ventilada, puesto que aúna durabilidad y diseño con rapidez de instalación. Además, cumple a la perfección los requisitos de estabilidad térmica, protección de la capa de aislamiento y ventilación del cerramiento, exigidos por el CTE (Código Técnico de la Edificación) para este tipo de soluciones constructivas.

Todo son ventajas para este producto que, en el caso de Keraben Grupo, es producido por una compañía que tiene el compromiso medioambiental como una de sus principales señas de identidad, como se constata en la reducción de su huella de carbono de 2018 en un 27,3% respecto a 2011, su año base de cálculo. Por unidad de producto fabricado (m2), la compañía ha obtenido un descenso en las emisiones que van de 10,63 t CO2/mil m2 (2011) a 7,72 (2018), que representa una reducción en la Huella del 27,3% en 2018. Del mismo modo ha estado trabajando durante 2019 y 2020, y los resultados de reducción de emisiones serán publicados una vez sean certificados. En 2021 el compromiso de Keraben Grupo con la reducción de la huella de carbono se mantendrá y reforzará.

Estos resultados se han logrado gracias a la aplicación de medidas de eficiencia energética implantadas a lo largo de estos años. Las más representativas de los dos últimos años son la sustitución de quemadores más eficientes en los hornos, con la consiguiente reducción en el consumo de gas, la adquisición de un nuevo horno EKO de alta eficiencia y cambios en los sistemas de refrigeración de prensas.

Sin dejar de lado, que tal y como se acredita a través de su declaración ambiental de producto “Global EPD”, actualmente los productos de Keraben Grupo ya contienen una importante cantidad de reciclado por recuperación de materias primas hídricas y minerales, alcanzándose hasta un 32% en sus porcelánicos y un 39% en sus productos de porosa.

Al mismo tiempo, la compañía aprovecha el calor residual de sus hornos para reducir su impacto ambiental e incrementar su eficiencia energética. Su planta de Cogeneración le permite minimizar el consumo energético y reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera mediante el aprovechamiento del calor residual del proceso de producción de electricidad. Este calor residual se emplea para producir energía térmica útil, transformada mediante una turbina, que convierte la energía generada por combustión del gas natural en electricidad para el proceso de producción y para la red eléctrica, y en calor para los atomizadores.

Las inversiones de la compañía en materia de eficiencia energética, certificadas bajo la norma ISO 50001, contribuyen significativamente a la reducción de la cifra nacional de emisiones de CO2, y es un actor importante y singular para el cumplimiento del Protocolo de Kyoto en la UE y, en mayor medida, en España.

En lo que respecta al consumo y vertido de agua, el aprovechamiento del agua de lluvia mediante una enorme balsa de recuperación, y la reutilización de las aguas residuales del proceso de fabricación en su totalidad, reafirman que su Vertido de Agua residual en proceso es igual a cero, optimizando al máximo el consumo de este recurso natural.

La recuperación del tiesto crudo y el tiesto cocido, así como la aspiración de las partículas de polvo, le permiten convertir en materia prima las mermas y deshechos, recuperando arcillas y reduciendo su consumo y, así, su impacto ambiental en origen.


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