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Durante el primer trimestre de 2020 el nuevo Campus Administrativo de la Generalitat de Catalunya, en la Zona Franca de Barcelona, comenzará a recibir a sus primeros inquilinos de un total de 4.000 funcionarios que trabajarán en un entorno más saludable y sostenible.

Este complejo, con una edificabilidad de 40.300 metros cuadrados y una superficie construida total de 58.587 metros cuadrados, se sitúa en el conjunto urbano Fira2000 y está diseñado para acoger todas las consejerías de la Generalitat.

“El proyecto se ha abordado a partir de unas premisas que han sido bien definidas por el promotor, Hines, que ha exigido los máximos estándares de calidad ejecutiva, eficiencia energética y usabilidad interior”, explica Albert Gil, socio director de Batlle I Roig Arquitectes, estudio encargado de su diseño.

No en vano, se trata del primer edificio de gran tamaño que ha obtenido el certificado WELL en la Península Ibérica. “Es también el inmueble de oficinas más grande de toda Europa con este sello, esto es, el edificio europeo de mayor dimensión que procura unas condiciones de excelencia para sus usuarios”, añade Gil.

Por si fuera poco, es el primer edificio en Cataluña que posee la doble certificación LEED PLATINUM y WELL, que mide de manera exhaustiva el bienestar de los usuarios.

Para Emmanuel Pauwells, consultor que ha certificado este edificio, la incorporación de la certificación WELL era una novedad para todo el equipo. “Como la ejecución del proyecto se hizo por lotes, uno de los desafíos era asegurar que cada contratista estaba informado sobre los requisitos LEED y WELL para asegurar la buena implementación de todos los requisitos en obra”, señala.

El aislamiento, clave para conseguir el WELL

Desde su perspectiva como consultores, el aislamiento ha sido el material clave de este distrito administrativo.  Y es que, en la obra del Campus de la Generalitat, se optaba por WELL v1, que es una versión en la que uno de sus requisitos es que el 100% de los aislantes tengan un sello que garantice un máximo de emisiones de Compuestos Orgánicos Volátiles (COV).

“WELL también tiene otro pre-requisito, que pide medir varios parámetros de calidad de aire una vez que el edificio está acabado, por lo que la elección de los diferentes materiales y productos utilizados, sobre todo aislantes, fueron importantes para minimizar dichos contaminantes y garantizar el éxito del test de calidad de aire final”, insiste Pauwells. “Además”, añade, “el aislamiento ha aportado valor para aumentar el alcance del certificado LEED”.

Dado que el Campus era un WELL v1 y un LEED v3 que optaba por el crédito de «materiales bajo emisivos» de LEED v4, era requisito que todos los aislantes tuvieran un sello de emisiones. Si tenían contenido reciclado aportaba puntos.

“Este ha sido un factor determinante a la hora de elegir la lana mineral fabricada con E-Technology de Knauf Insulation, ya que cumplía estos criterios y nos ha permitido validar el material para esta obra de gran envergadura”, reconoce Pauwells. “Cualidad a la que hay que añadir sus buenas características acústicas”, manifiesta, por su parte, Albert Gil, del despacho Batlle I Roig Arquitectes.

En concreto la solución utilizada ha sido 10,000 m2 de E-Technology TP138, una innovadora bio-tecnología de resina libre de fenoles y formaldehídos, basada en materiales de origen natural renovables.

Cumplir con estos parámetros WELL es un compromiso adquirido para el usuario final, la Generalitat de Catalunya, que tendrá que velar para aportar a sus ocupantes la máxima calidad en materia de equipamientos para la salud física y mental, equipamientos para el fomento de la alimentación equilibrada de sus usuarios, mantenimiento adecuado de las instalaciones que aseguren la salubridad del aire, de los materiales interiores, de los sistemas de reaprovechamiento del agua y de la vegetación de los espacios exteriores.

Aporte de sostenibilidad y eficiencia energética

El edificio, en su conjunto, ofrece un entorno más saludable a los futuros inquilinos, especialmente en lo que a salud se refiere. Según estudios científicos, eso representa un 6% más  de rendimiento en productividad y un 15% más de creatividad.

Uno de los elementos que contribuye a esta mejora es la calidad del aire en el edificio.  En la mayoría de las oficinas en Barcelona, estamos expuestos a niveles de contaminación del aire por encima de los criterios que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera seguro. Esta mala calidad del aire es responsable del 20% de las infecciones respiratorias y de un 36% de las enfermedades pulmonares obstructivas”, argumenta el consultor Emmanuel Pauwells.

Además de una buena calidad del aire, el diseño asegura que los empleados de la Generalitat tendrán un alto nivel de luz de día. Por último, en los espacios comunes en el edificio, se han incorporado algunos elementos biofílicos como plantas y árboles, algunas formas orgánicas para romper las líneas rectas del edificio y se han utilizado algunos acabados más naturales como la madera.

A nivel energético, el edificio es un 70% más eficiente que los edificios de oficinas que se construyen hoy en día en Barcelona y que suelen tener un EUI (Energy Unit Intensity), alrededor de 200 kWh por m² por año.  En este sentido, el EUI previsto en el Campus de la Generalitat está por debajo de 60 kWh por m² por año. Además, la cubierta del edificio incluye una instalación fotovoltaica que generará 333.000 kWh de energía renovable al año, que representa el 11% del consumo total del edificio. El resultado económico es una reducción anual en la factura de energía de 5.600 MWh o 300.000 euros.

Por lo que se refiere al consumo de agua potable, si un edificio de oficinas en Barcelona suele tener un consumo de entre 30 y 40 litros por persona al día, en este Campus se reduce a 14 litros gracias al reciclaje de las aguas grises. En términos económicos es una reducción anual en la factura de agua de 16.000 m³ o 50.000 euros.