edificio acristalado

Escrito por Comunicados

La AEA obtiene la Declaración Ambiental de Producto para ventanas de aluminio, y actualiza la Declaración Ambiental de sus perfiles extruidos

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La AEA -la Asociación Española del Aluminio y Tratamientos de Superficie, que representa a más de 600 empresas del sector- continúa trabajando en su compromiso con la sostenibilidad y la circularidad para situarse a la vanguardia en el sector de la construcción.

Es por ello por lo que, aprovechando las modificaciones de la nueva versión de la norma UNE-EN 15804, y aunque se ha dado un periodo de coexistencia entre las dos versiones de la norma hasta 2022, la AEA no ha querido demorarse y ha abordado la actualización de su DAP sectorial de perfiles. Algo fundamental para el desarrollo de DAP de las soluciones constructivas en las que se emplean sus perfiles, tal y como han hecho con la Declaración Ambiental de Producto de sus Perfiles de Ventana, cuya certificación han obtenido recientemente.

Esta apuesta decidida de la AEA por la innovación en materia ambiental está situando a sus asociados a la cabeza en cuanto a aplicación del enfoque de ciclo de vida y en la comunicación transparente de los impactos ambientales de sus productos y actividades. 

La DAP para perfiles de ventanas ya es una realidad

Tal y como hemos expuesto, la Asociación Española del Aluminio ha desarrollado una DAP sectorial de ventanas de conformidad con las Reglas de Categoría de Producto (RCP) de la norma UNE EN 17213:2020, publicada recientemente. Esta norma complementa a la UNE EN 15804+A2:2020 empleada para los productos de construcción y considera, entre otros aspectos específicos, la vida útil de referencia de los productos o los escenarios de fin de vida para puertas y ventanas. La sucesiva aparición de RCP complementarias y específicas para familias de productos supone un importante esfuerzo en la armonización de criterios, redunda en la consistencia entre los análisis, y facilita la comparación de los resultados.

¿Qué implica la nueva actualización de la norma UNE-EN 15804?

La publicación de la nueva versión de la norma, la UNE-EN 15804-2012+A2:2019, ha supuesto importantes cambios metodológicos en el desarrollo de las Declaraciones Ambientales de Producto de elementos de construcción con respecto a la versión anterior, la UNE-EN 15804:2012+A1:2014. Estos cambios, a su vez, han acarreado la redacción de nuevas reglas de categoría de productos de construcción por parte del International EPD® System, dentro del cual la AEA tenía publicada su DAP sectorial de perfiles de aluminio.

En esta nueva actualización, el principal cambio acometido ha sido la declaración de una nueva batería de indicadores en consonancia con la Recomendación de la Comisión de la UE del 9 de abril de 2013 sobre el uso de métodos comunes para medir y comunicar el comportamiento ambiental de los productos y las organizaciones a lo largo de su ciclo de vida (2013/179/UE). Se trata de un paso más en el proceso de armonización y alineamiento entre diferentes iniciativas del sector de la construcción con la iniciativa de huella ambiental de la Comisión Europea. Algo muy necesario para transmitir solidez y confianza en la comunicación de información ambiental basada en el Análisis del Ciclo de Vida (ACV).

Con el fin de mostrar las consecuencias del fin de vida de los perfiles de aluminio de una forma transparente e integral, en la actualización de la DAP se declaran todos los módulos de información del fin de vida, esto es: deconstrucción y demolición, transporte, tratamiento de residuos y su eliminación. Para ello se han generado los distintos escenarios para el caso del aluminio, que quedan convenientemente expuestos en la nueva DAP.

No obstante, se ha mantenido sin modificaciones el módulo referido al potencial de reutilización, recuperación y reciclaje del aluminio, en el que se declara la exención de impactos debido a la segunda vida del aluminio una vez completado su primer ciclo. Así, en la DAP actualizada se muestra de nuevo -como ya sucedió en la anterior versión- la conveniencia ambiental de las operaciones de reciclado del aluminio, lo que corrobora la contribución de este material a la economía circular.

Entre la DAP actualizada y la anterior, se ha podido constatar una reducción de los impactos y parámetros declarados para el caso del aluminio; así, en la actual DAP se pone de manifiesto que el conjunto de datos específicos empleados alcanza hasta el 94,3% de la categoría de impacto de cambio climático, lo que supone un indicador claro de la calidad del Análisis de Ciclo de Vida (ACV) que sustenta la DAP y de su representatividad tecnológica, geográfica y temporal.

Con todo, este metal que hoy en día juega un papel estructural en multitud de importantes actividades económicas (transporte, embalaje, bienes de uso doméstico, electrónica, etc.) se posiciona a la cabeza del desarrollo de la Economía Circular en el sector de la construcción. Jon de Olabarria, Secretario General de la AEA, señala que “la actualización de la DAP que ya obtuvimos en 2018, pone de manifiesto que el aluminio resulta no solo un gran aliado en las nuevas estrategias europeas, sino el mejor de ellos. Un material que no hace sino impulsarnos en el camino hacia un sistema económico y social eficiente en cuanto al uso de los recursos. Apostando por el aluminio, estamos invirtiendo en un crecimiento inteligente, sostenible e integrador, y dirigiéndonos hacia un futuro en el que, a todos los niveles, el cuidado del medio ambiente y de los recursos serán lo primordial”.

¿Por qué es importante el ACV en Construcción, y por qué redunda en las DAPs?

Cuando hablamos de impactos de la edificación, normalmente los asociamos a aquellos producidos por su uso: consumo de agua, refrigeración, calefacción, etcétera; son los denominados impactos directos.

No obstante, también se han de considerar los impactos indirectos, que son aquellos derivados de la extracción y producción de materiales de construcción, del mantenimiento del edificio, del fin de vida del edificio y sus materiales, del transporte de todos estos flujos…

Durante las dos últimas décadas, las medidas de reducción de los impactos ambientales de los edificios se han centrado en la etapa de uso de los edificios, es decir, en los impactos directos. La mera reducción de estos impactos otorga mayor protagonismo a los impactos indirectos, pero además se da la circunstancia de que un edificio de bajo consumo, o un edifico de energía casi nula, lo hace gracias a la implementación de sistemas y productos de construcción que tienen un ciclo de vida más problemático. Por tanto, es en los impactos indirectos sobre los que se han de centrar las medidas de reducción si se pretende mejorar el desempeño ambiental de los edificios. Para ello las DAP se muestran como una herramienta inmejorable para declarar información ambiental robusta y con base científica, y por las cuales, el aluminio demuestra un excelente desempeño.

 


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