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La mitad de los inmuebles en España tiene casi medio siglo, por lo que no es de extrañar que el 49,7% de los hogares califique su baño de mejorable. Si bien es una estancia clave de la casa desde el punto de vista funcional, solo el 15% se plantea una reforma integral, según datos de Geberit, expertos en el sector del baño, hechos públicos con motivo de Rehabitar, la feria de la reforma y la rehabilitación que Ifema celebra en Madrid del 22 al 24 de marzo.

Los datos revelan que, aunque el número de baños que se reformaron completamente creció cerca de un 3,6% en el último año hasta alcanzar los 788.822 hogares, lo cierto es que hoy por hoy solo un 3% de las viviendas tiene un cuarto de baño acorde con las novedades tecnológicas del momento actual.

Hacia un baño smart

Para Geberit la clave a la hora de llevar a cabo una reforma de este tipo es no caer en la inercia de renovar el baño con los mismos elementos de siempre, sino escoger soluciones que, integrando diseño y funcionalidad, permitan hacer del baño una estancia más espaciosa, más higiénica y más eficiente en cuanto a consumo de agua.

En opinión del director general de Geberit Iberia, David Mayolas, “pensemos en otras estancias de la casa como la cocina, por ejemplo. A la hora de reformarla, a nadie se le pasa por la cabeza poner los mismos elementos que hace décadas. Aquí el concepto smart está totalmente interiorizado y se tiende hacia una estancia más tecnológica, donde cada pieza hace más fácil la vida del usuario. ¿Por qué no aplicar este principio al baño?”.

Teniendo en cuenta que aproximadamente en el 65% de los casos  el elemento que más se cambia es el inodoro, la tendencia apunta hacia dos cambios fundamentales. Por un lado, hacia soluciones empotradas que eliminan la cisterna vista para ganar espacio, al mismo tiempo que con la última tecnología de descarga aseguran el consumo sostenible y un ahorro de, como mínimo, 1,5 litros de agua en cada uso.

Por el otro lado, la apuesta actual tiende hacia los inodoros suspendidos que, al elevarse del suelo, proporcionan una imagen más despejada de la estancia, facilitando además la limpieza del pavimento y la pared.

En esta misma línea, la bañera desaparece y se sustituye por una ducha integrada en el pavimento con soluciones, que evitan la obstrucción del desagüe y facilitan la limpieza. Por último, el bidé no sólo no desaparece, sino que se integra con el inodoro para dar lugar al smart toilet. Con el inodoro bidé, se consigue en el baño una solución suspendida “2 en 1” que ocupa menos espacio y permite además personalizar las opciones de higiene íntima con agua a través del Smartphone.